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Sara Hellen: “Las historias que oirán en mis canciones son parte de mi vida”10 min read

Ex guitarrista de Valium y C4 presenta el videoclip de “La Caída de la Ilusión Número 142”, avance de lo que será su primer disco junto a Rosado Criminal

#LeoNews

Hola amigos de Leonardo, gracias por esta nota que permitirá saber acerca de la música y las cosas que hago. Soy Sara Hellen y tengo 40 años; conocí la música a los 15 cuando empecé a tocar la guitarra que tenía mi papá en casa. Solía tocar con amigos y aprendía un poquito de cada uno de ellos. La verdad, nunca tomé clases de música pero me hubiera encantado. Hasta ahora recuerdo el día que estaba parada frente al counter de inscripción en el Museo de Arte, tratando de decidir junto a mi madre en qué curso de guitarra me inscribiría. Finalmente, no me decidí, nunca me decidí, así que no me inscribí en ninguno. 

Aparte de tocar la guitarra me gustaba mucho dibujar y escribir; solía tener el dibujo de una cara al costado de mi cama, era un dibujo extraño, como un amigo imaginario. El punto es que siempre me gustó el arte, la música y escribir. De muy joven escribía poemas y con el pasar del tiempo, logré encajar en esas melodías vocales que me inventaba, historias que luego se convertirían en canciones. 

Sara Hellen


Tengo otra profesión además de la música, soy arquitecto y es una hermosa carrera, porque, así como en la música, se trata de crear algo lindo y maravilloso que comienza con un boceto y termina teniendo vida propia y haciendo felices a las personas. Eso hace la arquitectura y la música, tienen el arte de conmover. También soy madre, mi hijo tiene casi 18 años, y es el amor de mi vida, además me encanta viajar, descubrir el mundo, beber vino y hacer canciones mientras camino o cuando estoy en algún aeropuerto o aeroplano. Puedes escribir donde te dé la gana, donde te llegue ese rayo de luz. La última vez que me llegó esa luz, estaba en un  mortuorio; sí,  un lugar muy peculiar para escribir una canción pero considero que la música es la mejor compañía, sobre todo en momentos difíciles.   

Tienes un interesante background musical, ¿cómo sientes que has evolucionado como artista desde entonces? Leímos un comentario tuyo que decía: “Empecé a tocar la guitarra a los 15 años…y a cantar a los 40. Así como para el #amor, para la #música tampoco hay edad”…
Mi primera banda la tuve a los 20 años y se llamaba Valium, fue “mi primer amor” y hasta ahora la recuerdo con mucho cariño por todo lo que aprendí. Un día mientras caminaba por la calle, vi un anuncio pegado en un poste de alumbrado público que decía “Se busca primera guitarra, mujer”; cogí el anuncio, llamé y fui a la cita. De pronto estaba tocando Master of Puppets de Metallica frente a las que serían mis compañeras de banda y grandes amigas. Con Valium inventé mi primer solo y me rajé para ser buena para ellas, para estar a la altura; siempre he sido empeñosa y también lo sería con la música.
Fue en Valium donde también escribí mi primera canción: “Bastardo”, la cual fue – anecdóticamente para mí- mencionada en la enciclopedia del Rock Peruano. Hace poco Veronik – quien fuera la cantante de Valium – me envió el video de una banda de chicas tocando un cover de esa canción… ¡Algo mágico e increíble!

Con Valium

Luego de esa experiencia, toqué con C4, una banda femenina con quienes ganamos el Terra Rock 2008, grabamos un disco, filmamos un clip y logré experimentar más a fondo el tema de la composición musical. En el disco de C4 pude plasmar mis canciones y aportar escribiendo las letras de otras canciones. Fue con C4 que, por primera vez, una de mis canciones se utilizó como cortina musical para un programa de deportes.

Con C4, foto de portada de la revista Dosis – Cultura Alternativa.

Después de haber pasado por todo ese camino de losetas multicolores – un camino que me ha gustado recorrer y que recordaré siempre- viene una etapa nueva en mí, que hace que crezca un poco más y rompa mis propias barreras y miedos: el canto. Nunca antes me atreví a cantar en público, nunca me imaginé tomando clases de algo que no fuera la guitarra, pero aquí estoy ahora, aprendiendo a respirar, entendiendo cómo funciona este instrumento nuevo que es tu propio cuerpo. Tratando de tener una disciplina para establecer un recordatorio natural e instintivo de lo que es expresarte a través de tu propia voz, comprender que cantar es exponerte a una dimensión desconocida; desconocida pero fascinante y qué mejor compañía para explorar lugares inhóspitos que con tu escudo protector, o sea con tu propia guitarra. 

¿De dónde proviene el nombre del primer single, “La Caída de la Ilusión Número 142”?

La Caída de la Ilusión Número 142, es una canción que escribí hace muchos años, cuando era muy joven y me era muy difícil reestructurarme o sobrellevar una situación dura y complicada. En aquella época, solía caerme con frecuencia y levantarme no era tan sencillo; pero con los años uno se hace más fuerte, va aprendiendo con cada caída hasta volverse casi invencible.

El número 142 lo escogí porque al pronunciarlo me sonaba dramático y era eso lo que justamente quería expresar; sin embargo, desconocía su importancia, su significado en la numerología. Y sí, es un número importante. Pero lo más importante que quiere dejar esta canción – la cual ya fue lanzada a la estratósfera digital- es que te metas en la cabeza, que te puedes caer una vez o 142 veces – eso no importa- lo importante es que te levantes y sigas adelante. 

El videoclip de este tema abre el camino para el próximo lanzamiento del disco… Grabar el videoclip fue una travesía, hubo maremotos, tormentas y tsunamis pero finalmente se logró llegar a la meta. Se logró cumplir el sueño de materializar la historia de la canción, donde las imágenes bailan con la música y expresan la fuerza y el sentimiento de cada etapa: negación, tristeza, resignación, aceptación y superación de la caída; lo que te convierte finalmente en un alma libre, luminosa e inquebrantable.

Fue filmada en una casa cuyo número también es el 142; hasta ahora recuerdo el día que la conocí, al percatarme del número supe que no la olvidaría. La inmobiliaria para la que trabajo compró esa casa porque hará un edificio multifamiliar, así que hablé con mi jefe para que me la pueda prestar y antes de que sea demolida, sea partícipe del sueño en común que todos teníamos.

El equipo de producción fue un grupo profesional de personas increíbles; la directora Michelle Arteaga Collins, impecable y decidida; hasta psicóloga parecía: recuerdo que me pidió la historia de mi canción y luego hizo magia para conectarla con el guion; es decir, hizo que todo tuviera sentido. Eduardo Barba -más conocido como LAN- es el director de fotografía y luces, a quien contacté por redes sociales y al que tímidamente le conté por teléfono – después de beberme tres copas de vino para darme valor- que tenía el sueño de filmar un clip para esta bella canción. Realmente ha sido un equipo de lujo y agradezco a Dios y a todas las montañas por haberme alineado con la gente correcta. 

Coméntanos acerca de la banda que te acompaña, Rosado Criminal, y también sobre la producción del tema.

La producción de la canción estuvo a cargo de Alberto “Chino Chavez” (productor de bandas como Leuzemia, M.A.S.A.C.R.E.), un verdadero capo, quien le dio vuelta y media a esta canción, la exprimió, la lanzó al aire y la repotenció al máximo; hizo resaltar más sus colores, sus matices, es decir, la hizo brillar. 

La grabación, mezcla y masterización estuvo a cargo de Edu Olivé Gómez  en los estudios EOG. Edu, quien fuera nominado al Latin Grammy el 2017 en la categoría Best Record of the Year “A Chabuca” – La Flor de la Canela – Rubén Blades; “A Chabuca” – El Surco – Jorge Drexler, ha sido, también, arreglista de Marcos Llunas y Django, otro capazo. 

Siento que el proceso de producción de esta canción ha sido mágico, enriquecedor, una aventura total y me viene a la mente esa frase: “La vida es un trayecto, no un destino, por eso: trabaja como si no necesitaras dinero, ama como si jamás te hubieran herido y baila como si nadie te estuviera viendo”

Rosado Criminal, la banda que me acompaña, está formada por grandes amigos: Rocío Beuz en el bajo (ilustradora, talentosa y con una voz preciosa); Paula Marissa en el teclado (psicóloga astrológica, con una linda voz que no quiere usar para cantar y magia en los dedos al momento de tocar el piano) y en la batería, el gran y experimentado Arturo Creamer, ex baterista de la legendaria banda Frágil. Es – como bien lo dice él – el criminal de la banda, pero yo creo que él es el más rosado de todos; tiene un corazón gigante y multicolor.

Rocío Beuz y Paula Marissa

 

Arturo Creamer

¿Tienes ya definido el nombre final del disco?

Aún no, este mes estaremos entrando a trabajar con el productor musical las cinco canciones que siguen y veremos que sorpresas nos trae esta experiencia. Seguro que en el proceso, las canciones nos develarán el nombre del disco.  

La música que hacemos es pop rock, aunque yo suelo definirla como música “Rosada Criminal” por el estilo de sus letras, que son suaves, o melancólicas, pero con música a veces fuerte o impresionista. Iremos lanzando canción por canción a medida que avancemos;  iremos por partes – como dijo Jack. 

¿Qué música has estado escuchando últimamente, Sara Hellen?
Me encanta la música clásica, amo trabajar escuchando los versos del Corán, me gusta Leonard Cohen, admiro a Enio Morricone y amo a Christina Rosenvinge. Sin embargo, estos últimos días he estado escuchando mucho el disco Master of Puppets de Metallica (por mi corazón metalero) y también “Frío, frío”, la canción de Juan Luis Guerra, que me mató con esta parte: “Tu amor lo guardo dentro de mis ojos como una lagrimita, y no los lloro para que no salgan tus besos de mi vista”…

Si tuvieras que definir el disco en tres palabras, ¿cuáles serían?
Creo que esas palabras serían La Vida Real. Todas las canciones del disco son historias de mi vida personal; las historias que oirán en mis canciones son parte de mi vida. 

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