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Columnistas invitados

Gracias, Maestro5 min read

Mi conexión con la cultura visual empezó a los 14 años, cuando deambulaba en skate y me autoproclamaba punk. No tenía barba sino acné y pesaba 20 kilos menos. Mi pasión por la música y el skate fueron caldo de cultivo para mi formación profesional, aunque por aquel entonces ni lo sospechaba. De hecho, sin saber siquiera lo que era el diseño, diseñaba un fanzine llamado K.K. (Krítica Konstructiva) que vendía al precio de un pan en los conciertos de música subterránea de Lima.

Hoy por hoy tengo 23 años de carrera profesional y un estudio de diseño que se llama Partn&rs. Miro hacia atrás y siento que he conseguido más reconocimiento del que merezco.

#YoEscriboenLeonardo
JOSÉ ANTONIO MESONES AKA GOSTER

Milton Glaser,  el genio detrás del famoso símbolo I LOVE NY,  fue uno de los ilustradores y diseñadores más importantes de la historia del diseño. Y digo “diseño”, en general,  porque no solo se dedicó a crear más de 300 posters o a realizar identidades visuales icónicas del mundo editorial y corporativo, sino también juguetes, objetos y espacios.  Esta es la historia, mi historia, con él.

Tenía 19 años cuando ví por primera vez el trabajo de Milton Glaser. Por aquel entonces era la década del noventa, estudiaba publicidad y había visto en la tele que anunciaban unos fascículos coleccionables sobre diseño gráfico. Le pedí a mi padre si me los podía comprar. Cuando tuve entre mis manos los primeros fascículos, los repasé con avidez. Me llevé una ingrata sorpresa: eran un tanto aburridos y se centraban en asuntos técnicos, cómo ejecutar tal o cual proceso gráfico. Pero todo no estaba perdido. En el medio de la colección aparecío un cuadernillo con el título Grandes maestros del diseño”. ¿Adivinen quién encabezaba la lista? ¡Me encontré con seis páginas dedicadas a Milton Glaser! Gracias a ese cuadernillo, toda la colección valió la pena.
La convertí en un libro empastado que hasta hoy conservo con mi nombre puesto en foil dorado.

Estaba impresionado con el famoso poster de Dylan. Este diseñador norteamericano que por primera vez descubría poseía una extraña simplicidad y expresividad que hasta ese entonces nunca había visto.  ¿Cómo había hecho este tipo para decir tanto con tan poco? Milton Glaser fue una razón potente que me llevó a concentrarme en el campo del diseño gráfico. Él me inspiró a ser diseñador. Después de conocerlo, fantaseaba con diseñar algún día como él, algo que no he logrado hasta el día de hoy…

En ese fascículo de seis páginas sobre Milton Glaser, encontré una frase  reveladora. “El mejor trabajo surge de la observación de fenómenos que existen con independencia unos de otros. Lo que el diseñador intuye es el vínculo o los vínculos. Encuentra una manera de unir hechos separados y crear una forma unificadora, una experiencia en la cual esta nueva unidad produce una nueva visión. Glaser era un tipo lleno de frases extraordinarias. No en vano hay quienes lo han definido como un filósofo visual.

Años después,  mi socio Alejandro Agois me contó que lo conoció en su estudio en la calle 32. Él y un grupo de sus compañeros de la universidad de Tulsa lo visitaron en busca de inspiración. Era la década del noventa y Glaser ya era una estrella del diseño.  Lo que realmente me sorprendió fue su amabilidad, apertura y  enorme paciencia para compartir sus conocimientos de una manera transparente. Después de aquel encuentro lo apodamos cariñosamente uncle Milton”.

Tengo otro amigo, Alfredo Enciso, uno de los organizadores del Festival Internacional de Diseño (FID), que también atesora un recuerdo de la amabilidad y apertura para compartir de Glaser. En el 2014,  Alfredo lo invitó al festival. Glaser tenía 85 años y le explicó que ya no viajaba. Sin embargo, encontró la manera de no rechazar  la invitación: puso una cámara en su estudio y contestó cada una de las preguntas de los asistentes con cuidado, paciencia y una lucidez envidiable. Esa vez Glaser también compartió  una historia que había visto en la televisión sobre una cabra y un caballo. Él estaba profundamente conmovido sobre las relaciones y el afecto que se tejen entre los animales, inclusive entre los de distinta especie.  Narró cómo una cabra hacía de lazarillo a un caballo ciego y lo guiaba todas las noches a su sitio de descanso por senderos rocosos. “Estoy interesado en eso porque creo que muchas veces el problema de un diseñador es crear una relación afectiva entre la audiencia y uno”. 

La Cabra y el Caballo. Milton Glaser – FID Costa Rica 2014 from FID Costa Rica on Vimeo.

Me atrevo a generalizar que todos los que escogimos esta profesión nos sentimos orgullosos de compartirla con este gran señor que nos enseñó que ética y estética son un binomio inseparable. Milton Glaser nos deja un legado gigante y una obra que ha recorrido museos como el MOMA o el Pompidou. Gracias, maestro.

Con estas frases lo recuerdo y celebro

El diseño y el arte son dos asuntos distantes. El arte tiene que ver con transformar al que mira, con hacerle ver el mundo de otra manera. El diseño acomoda a un público con un cliente.

“El arte nos permite llegar a nuestras propias conclusiones, el diseño nos empuja hacia un destino, son impulsos completamente opuestos”.

“Lo bueno es enemigo de lo mejor”  

“Uno siempre quiere sentirse más importante de lo que es. Tenemos que justificar nuestra vida e inventar razones con las que hacerlo”.

“Lo mejor de envejecer es que te das cuenta de hasta qué punto tu vida ha sido falsa. Cuanto más viejo me hago, más sospecho de lo que pienso”.

“Como vives cambia tu cerebro”

«Todo está conectado. No hay sucesos desconectados en la experiencia humana, pero descubrir esas conexiones, a eso le llamamos ser creativo».

Enseñas lo que eres, no lo que dices”.

Gracias, Maestro.

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