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Columnistas invitados

La muerte de la pantalla verde5 min read

A propósito de los efectos prácticos en The Mandalorian

#YoEscriboEnLeonardo

Todos nos emocionamos con el final de temporada de The Mandalorian, y aunque la cara de Luke Skywalker parecía ser un error en la mátrix, el conjunto de buenas decisiones a lo largo de estas tres temporadas nos ha hecho tener una nueva esperanza en la franquicia.
El uso de efectos prácticos como stop motion, animatronics y maquetas a escala, combinados con animación por ordenador le dan a The Mandalorian un look bastante verosímil y nostálgico. Porque a pesar de saber que Grogu AKA Baby Yoda, es una marioneta, nos resulta más real y carismático que el Yoda 3D que nos presentaron en la trilogía de Anakin Skywalker.

John Knoll, Industrial Light & Magic

Y aunque no tengamos la tecnología para traer al Mark Hamill del pasado y ponerlo a blandir su espada láser y partir por la mitad a varios stormtroopers enloquecidos, lo que sí podemos hacer es llevar a nuestros protagonistas hacia Tatooine, Jakku y otros planetas lejanos con la nueva tecnología utilizada para esta serie: El Stagecraft.

Crédito: Melinda Sue Gordon, SMPSP

Este sistema consiste en un set rodeado por inmensos paneles LED de alta resolución en los que se proyectan escenarios virtuales capaces de seguir el movimiento de la cámara en casi casi tiempo real (sí, casi casi, porque debido a la inmensa resolución tiene aproximadamente  1.5 segundos de lag). El Stagecraft, conocido también como “The Volume” ha marcado un antes y un después en la forma en la que se desarrollarán las producciones cinematográficas venideras, claro, con presupuestos de Hollywood. A pesar de no reemplazar todos los usos de la pantalla verde, pinta un buen pronóstico de hacerlo en el futuro (¡te odiamos pero aún te necesitamos, chroma-key!).

Crédito: Disney+

Entre las ventajas que ofrece el Stagecraft  podemos mencionar la posibilidad de solucionar en el mismo rodaje, frente a cámara, diseños virtuales en tiempo real, proporciones de escenario, utilería virtual, etc., con especialistas que hacen y deshacen el entorno virtual en unos minutos. Por otro lado, es un entorno inclusivo, actores y actrices están inmersos en el escenario ficticio, por más descabellado que este sea, dejando atrás los días en los que tenían que actuar frente a una fría e inexpresiva pantalla verde. Y algo muy importante, la luz emitida por estos paneles incide en los personajes, dando como resultado una iluminación más integrada, esto es bastante notorio en la posición del sol (o soles) y los reflejos que genera, algo que pondrá contentos a varios directores de fotografía.

Crédito: Disney+

Pero no todo es perfecto con este sistema. En el paso de estas tres temporadas se han resuelto y mejorado algunos detalles técnicos con respecto al Stagecraft, sin embargo debemos mencionar algunos de sus puntos débiles. Primero, el fondo siempre debe estar desenfocado para que no se genere el efecto Moire, un efecto que podemos experimentar si con nuestro celular nos acercamos y enfocamos la pantalla de un televisor. Para los planos en los que necesitan utilizar la profundidad de campo recurren al chroma-key o pantalla verde/azul. Segundo, la potencia que se necesita para poder renderizar en tiempo real un espacio virtual es inmensa, así que aún no se ha podido resolver el problema de latencia entre el movimiento de cámara y la imagen proyectada en el fondo. Esto se ha resuelto haciendo movimientos de cámara lentos, para no hacer evidente este desfase.

Dave Filoni dirigiendo

Una gran decisión en esta producción fue traer de vuelta el stop-motion y las figuras a escala como efecto especial. Phil Tippett, el genio detrás del stopmo de la trilogía original de Star Wars, estuvo involucrado en la creación de los Scrapwalkers del capítulo “El creyente”, donde gigantescos robots de cuatro patas caminan en medio de un basural, figuras que guardan gran parecido con los clásicos transportes acorazados de El Imperio Contraataca. Punto para la nostalgia.

Scrapwalker animado en stop-motion

 

Phil Tippet en El Imperio Contraataca

El trabajo con figuras a escala requiere de bastante minuciosidad y precisión, tiene que haber una relación correcta entre el tamaño de modelo a fotografiar y el tipo de óptica que se utilice para animarlo. A diferencia del equipo audiovisual utilizado en el set con actores, aquí se utilizaron cámaras y lentes de fotografía: Canon 5D Mrk III y un lente Nikon 28mm mecánico. Esta combinación Canon/Nikon es bastante usual en animación stop-motion, podemos verla presente también en el rodaje de las películas Fantastic Mr. Fox e Isla de Perros de Wes Anderson, entre otras, nos ayuda a tener un control de imagen bastante confiable en el software de animación, además de evitar el flicker generado por óptica digital.

Nave espacial de 24”, Industrial Light & Magic

La mayoría de criaturas alienígenas fueron resueltas con piezas prostéticas y maquillaje FX, además del uso de animatronics para personajes de pequeña o gran escala. La integración de los extraterrestres y robots con el entorno virtual de “The Volume” resalta de manera positiva, es como estar viendo un extraterrestre, un robot y un mandaloriano interactuar de verdad. Por cierto, la voz del robot de la escena del bar es la de Mark Hamill (Luke Skywalker) haciendo un cameo.

Créditos: Disney+


La mejor postproducción es la que no se nota. Atrás quedarán los días de las pantallas verdes y azules. El objetivo de los efectos especiales es que se sientan reales (bueno, casi siempre lo es) y The Mandalorian con el uso de efectos prácticos y tecnología inmersiva ha creado un estilo único y le ha mostrado a George Lucas que “this is the way…”

Créditos: Disney+

 

 

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