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MÚSICA PERUANA: LOS MEJORES SINGLES DEL 2022: Descubre las canciones que marcaron a la música peruana durante los últimos doce meses.16 min read

#YoEscriboEnLeonardo

Luego de escuchar decenas de singles locales, el impulso curatorial redujo la selección a sólo veinte canciones, dejando fuera de la lista a varios lanzamientos que probablemente también merecían entrar. El criterio –una vez ubicados dentro del horizonte estético de cada género musical, cuantificar el nivel de excelencia de cada single– se encuentra implícito en la redacción de cada reseña. El orden es meramente alfabético.

“Sed de amor”
Agua Bella
José Marcelo Castillo Cáceres

Las más memorables canciones de Agua Bella –“Voy a buscarme un amor”, “Agua de Veneno/Corazón Equivocado”– suelen desplazarse a altas velocidades, y su más reciente single no es la excepción. Con un tempo que se acerca a los 140 bpm –es decir, a una velocidad que en otros contextos podría asociarse con la más maquinal y rigurosa música techno– “Sed de amor” es una agitada y tempestuosa declaración de dependencia emocional diseñada para la pista de baile, cuyo ritmo fluye a mata caballo sobre una base tropical minimalista, aunque convenientemente matizada con arreglos de teclados que simulan zampoñas, sintetizadores y abrasivas secciones de viento. Las voces femeninas, con sus ardorosos y apasionados fraseos, suenan más que convincentes, y si el oyente, como el viejo marinero griego, no es oportunamente atado a sus auriculares, pues no dudará en seguir sus melodías sin tener en cuenta su destino.

“Acuario”
Amlu
Independiente

Existe una rama del indie pop en la que personajes de una sofisticada y delicada sensibilidad se valen de bases electrónicas para articular melodías vocales con las demuestran su asombro frente a los sutiles cambios psicológicos y emocionales que hombres y mujeres experimentan a lo largo de su vida. Piénsese, por ejemplo, en New Order, Pet Shop Boys y Saint Etienne, o, para no realizar saltos atlánticos, en el chileno Alex Andwandter o el argentino Daniel Melero. En este sentido, es importante anotar que gracias a sutiles ritmos de tropical house, suntuosas sucesiones de acordes sintetizados, articuladas y elegantes melodías vocales, y una facilidad innata para escribir penetrantes aforismos que destellan en la cotidianidad del día a día, “Acuario”, el single más reciente del peruano Luis Arévalo (aka Amlu) ubica a su autor dentro de esta ilustre genealogía, y, por si fuera poco, se ofrece como la mejor alternativa local para quienes tienden a las reflexiones sentimentales propias del indie pop, pero no están dispuestos a ceder su lugar en la cuadrícula luminosa de la pista de baile. 

“Atlantis”
bHorus
Independiente

bHorus, tal como se revela en su single debut, el cadencioso, retro-futurista y por momentos sombrío “Atlantis”, busca devolverle vitalidad y frescura a la tradición de la música electrónica de baile reciclando y fusionando dos de sus géneros más venerados: el electro y el house. En este tema, el primero se despliega en sólidas y lóbregas líneas de sintetizador, así como en una síncopa funk articulada en los timbres robóticos y crujientes de la Roland 808; el segundo, se hace presente en gomosos bajos de impronta disco y en la contundente métrica “4 on the floor” sobre la que se ha desplazado desde sus orígenes el ritmo de la música house. Con esta primera entrega, bHorus nos invita a regresar a 1984 para imaginar un mundo posible donde, en lugar de correr por sendas divergentes, el electro y el house encuentran una vigorosa síntesis de sus formas. Al lograrlo, consigue que ambos géneros se renueven, se actualicen y vuelvan a sonar inesperadamente contemporáneos.

“Emocional”
Clara Yolks
Independiente

El inicio sugiere un jam neo soul sin pretensiones, pero tras dos estrofas un redoble le abre paso a una armonía beatlesca y a una línea de bajo sintetizada que le añaden profundidad al monólogo confesional de la cantante. En manos menos dúctiles, estos elementos bastarían para cortar, pegar, grabar y archivar un track medianamente funcional, pero, en este caso –gracias a una serie de breaks de hip hop experimental que funcionan como interludios y a una interpretación vocal que evita cualquier atisbo de melodrama–, la canción logra desarrollar una narrativa que mantiene al oyente lo suficientemente intrigado como para regresar a ella en busca de nuevas sensaciones. 

“Nada es igual”
Diana Flores, Skillbea
Independiente

Diana Flores y Skillbea, en la radiante y sugestiva “Nada es igual”, deben demostrarle al oyente cómo una canción de pop bailable teñida de sintetizadores e impulsada por envolventes ritmos funk puede articular la pérdida del primer amor y la imposibilidad de dejar atrás una relación fallida. En teoría, música como ésta, orientada a celebrar el hedonismo y la autonomía emocional, no debe dar cabida a personajes atrapados en un círculo vicioso de dependencia. Sin embargo, el pop bailable heredero de la música disco, el synth-pop y el electro –tal como lo presentan Flores y Skillbea en “Nada es igual”– está siempre abierto a esta temática, y de una manera que debería resultar obvia: sus ritmos invitan a enfocarse en el cuerpo; sus voces, doblegadas por el placer y el disfrute, seducen a quien las escucha; sus efectos, sensuales y oníricos, preparan el terreno para el surgimiento de paraísos artificiales de ensoñación erótica y de escenarios psicológicos donde la incapacidad para superar el anhelo de placeres prohibidos es aceptada con alivio y desenfado, sin tapujos ni restricciones. “Nada es igual” saca provecho de estas posibilidades, señalando la delgada línea que separa el placer de la dependencia emocional.

“No hay igual”
Janice
Independiente

En este single, el más reciente de la cantante urbana Janice, confluyen un ritmo despojado, seco, casi minimalista, una progresión armónica absurdamente básica y una voz capaz de ir del coqueteo indeciso al más resuelto empoderamiento. La combinación, que en teoría puede parecer dudosa, funciona gracias al manejo preciso de las intensidades de los instrumentos y, en especial, a un timbre vocal tan anhelante como seguro de sí mismo, perfecto para alguien que no considera que lo transitorio y lo efímero sean un impedimento para ir en busca del disfrute y el placer.

“Visco”
Jok!
Estrellita

Lírica y musicalmente influenciado por el G-funk, este single de Jok! convierte el anhelo por los peligros y privilegios de una vida matonesca en una declaración de independencia lograda a través de la música, la cual, en esta ocasión, se expresa en el arpegio de un piano eléctrico acompañado por unos bajos burbujeantes, en una voz capaz de alcanzar inesperadas intensidades bajo la presión del ritmo y en la confiada articulación de un estilo de vida tan atrayente como intimidante.

“Bailoteo”
Kale “La Evolución”, Trébol Clan, Dj Joe
Fantasy Records

En su lanzamiento más reciente, Alan Kaleb Ballón Alfaro, cantante, compositor y productor más conocido Mr. Party o, en tiempos más recientes, como Kale “La evolución”, saca a relucir las credenciales que lo han convertido en una figura gravitacional de la escena local de reggaetón. “Bailoteo” es una irresistible conjunción de sintetizadores, ritmos programados y voces tan robóticas como lascivas, diseñada para encender las pistas de baile que congregan a los seguidores de esta música, la “otra” música electrónica de baile, hecha en Latinoamérica, pero destinada a conquistar el mundo.

“AGONÍA”
Kayfex, Isabela Merced
Akashik Perú/Warner Chappell

Quizá tomando como referente las producciones que Timbaland hizo para Missy Elliott a inicios de los años 2000, este single firmado por Isabela Merced y Kayfex combina electrónica, beats urbanos y música bhangra. El resultado es un track de colores exóticos, sonoridades futuristas y síncopas espaciadas y fluidas, apropiado tanto para la pista de baile como para aquellos melómanos y productores interesados en las posibilidades alquímicas del ritmo.

“Acantilados”
La Zorra Zapata, Mauro Samaniego
A Tutiplén Records

La canción más lograda de La Zorra Zapata hasta el momento es, a simple vista, un claro ejemplo de balada indie rock. Sus ingredientes y elementos constitutivos parecen dejarla en evidencia: delicadas melodías vocales de contornos casi lineales, finas guitarras eléctricas que giran sobre sí mismas, ritmos que se cuecen a fuego lento en la cabeza del oyente a medida que la canción se acerca a su final. No obstante, el single logra esquivar los lugares comunes con los que suele asociarse el género al apostar por una introspección que suele estar reservada a los cantautores de vena más confesional. Valiéndose de una metáfora donde se conjugan el vértigo y la muerte, “Acantilados” nos introduce en el estado de ánimo de quien ofrece su corazón a cambio de fugaces momentos de liberadora intensidad. A lo largo de todo el tema, Zapata se mantiene en prudente equilibrio entre la euforia y la melancolía, demostrando que sus mejores momentos los encuentra cuando contiene sus impulsos manieristas y apuesta por expresar complejidades a través de un lenguaje conciso, elocuente y, por llamarlo de alguna manera, democrático.

“Fantasma”
Los niños vudú
Independiente

Este single de Los Niños Vudú se sitúa en el fértil –y recientemente propenso a ser explorado– territorio donde se cruzan el pop, el indie rock y la música urbana, un ámbito creativo que desafía las etiquetas con que suelen segmentarse las propuestas estéticas de la escena local y que revela del estado de absorción y síntesis en el que se encuentran muchos jóvenes músicos en la actualidad. Las estrofas de la canción están construidas sobre acordes de piano pop, una percusión sincopada heredera del trap y una letra que recorta las palabras al estilo de los cantantes urbanos. El coro, sin embargo, es pura explosión indie, con guitarras que disparan “power chords” y baterías sobrecargadas que emanan cierto halo shoegaze. Ciertamente, la canción sugiere posibilidades creativas en las que el rock es capaz de darse la mano con las actuales tendencias de la música popular contemporánea para crear un nuevo tipo de pop.

“Q’lito”
Malucci
Third World Gang

Sirviéndose de mínimos recursos –sintetizadores atmosféricos, líneas melódicas entrecortadas y un cimbreante dembow sobre el que una voz voluptuosa hilvana historias de inescrupuloso hedonismo– Malucci ha conseguido construir un personaje paradigmático de la actual música urbana: la mujer de sexualidad desinhibida y ostentosa que destruye todo lo que se interpone en su camino hacia un empoderamiento que, la mayoría de las veces, ya parece haberse vuelto un fin en sí mismo. Consideraciones éticas aparte, su single más reciente, “Q’lito”, es una lograda encarnación de esta estética. La canción presenta a Malucci robándole el novio a una amiga, argumentando que “no es un problema de autoestima/es que me gusta esa adrenalina”. El tema funciona por una acertada elección de palabras –fuego, ego, malo, rico, pelo, culito– y por la forma en que éstas cobran sentido al combinarse con el ritmo. Desde hace ya un tiempo, Malucci se ha propuesto convertirse en la villana favorita de la música urbana. Cada single que lanza la acerca un poco más a su objetivo.

“WARMISITAY”
Milena Warthon
Independiente

En “WARMISITAY”, Milena Warthon celebra el surgimiento de una figura femenina a través de la práctica de la fusión; el single puede oírse como una canción de pop andino, como un huayno contemporáneo, como un híbrido del género urbano con los sonidos tradicionales del ande; pero, sobre todo, como el retrato de una adolescente que, más allá de cualquier prejuicio, se concibe a sí misma como la síntesis de dos mundos. Los elementos que articulan el tema son perfectos para transmitir esta sensibilidad: el ritmo alterna y enlaza patrones de huayno y reggaetón; la voz principal pasa del fraseo pop a las figuras melódicas de los géneros vernáculos; los timbres incluyen tanto charangos como sintetizadores y baterías programadas; la letra construye a un personaje –la warmisitay del título– valiéndose de ingredientes urbanos y rurales que, a primera vista, podrían parecer incompatibles: pollerita, menear, carnaval, mover las caderas, bailar “hasta abajo”. En conjunto, la canción logra actualizar las tradiciones andinas a través de las corrientes contemporáneas de la música transnacional y crea un personaje –femenino, empoderado– que encarna y sintetiza ambas culturas. Con este single, sin necesidad de apelar a la pompa discursiva o a las pretensiones artísticas que caracterizan a muchos proyectos peruanos que pretenden enlazar las tradiciones locales con las corrientes cosmopolitas, Milena Warthon ha creado un brillante y novedoso ejemplo de modernismo local que, sorprendentemente, puede escucharse como una simple canción de pop.

“Niños de la calle”
MNZR
Panik Room

Este single de beats electrónicos que describe la vida en los barrios marginales de la ciudad marca un cambio en la discografía de MNZR. En lugar de los ritmos esquemáticos y sincopados del rap contemporáneo que habían caracterizado su obra hasta el momento, “Niños de la calle” trae acordes de piano eléctrico y pulsos propios del deep house; en vez de los monólogos esplénicos, entrecortados y fragmentados del trap, escuchamos un coro decididamente melódico con un gancho innegable. Si se trata de elegir la canción más lograda del rapero peruano, es aquí donde coloco mis fichas.

“Sinastría”
Naïa Valdez, Uawa
Independiente

Este single de Naïa Valdez es una grácil y acendrada declaración de compatibilidad sexual construida sobre una combinación de ritmos urbanos y etéreas melodías R&B. El primero de estos ingredientes, encarnado en un decidido y encendido patrón de dembow, le otorga una seductora calidez al tema, en tanto las melodías, producidas por un puñado de sintetizadores y la voz falsamente ingenua de Valdez, le añaden una candorosa tormenta interior al vaivén con que se desarrolla la canción. Finalmente, que el single lleve por título un nombre de raíz griega que evoca un arcano concepto astrológico no hace sino añadirle un misterioso encanto a esta lograda pieza de pop contemporáneo.

“Aquí nací”
Nero Lvigi, Mari Zi
Independiente

Este single de Nero Lvgi es casi una declaración de amor al distrito de La Victoria. Con un fraseo poderoso y fluido, cargado de una autoridad despojada de cualquier atisbo de superioridad o prepotencia, el rapero describe las calles de su barrio con la precisión y la crudeza de un fotoperiodista, mostrando a sus habitantes tanto en su grandeza como en su miseria. La música que lo acompaña es ideal para registrar este paisaje: un ritmo medio –similar al de Dr. Dre en “Nothing But A G’Thang” y al de 2 Pac en “California Love”– acompañado por pellizcos de moog y un piano R&B meticulosamente sampleado. El resultado, sería injusto no decirlo, es una lograda traducción del G-funk de los años noventa a la realidad local.

“Razones de bajo perfil”
Satélite Menor
Catenaria Discos

En “Razones de bajo perfil” podemos escuchar cómo la sugestiva combinación de guitarras eléctricas y ritmos minimalistas de NEU! y The Velvet Underground sirvió de inspiración para que decenas de bandas postpunk descubrieran sus propias posibilidades expresivas. Por supuesto, la diferencia radicó en que grupos como Wire y Joy Division no se valieron de las guitarras granulosas y los ritmos constantes de sus predecesores para atravesar paisajes pastorales de una imaginada Europa Central, ni para desarrollar narraciones marginales inspiradas en la literatura de William S. Burroughs; sino, más bien, para enmarcar crípticos monólogos que surgían de una psicología artística, compleja y quebrada. Salvando las distancias, eso es justamente lo que encontramos en el single más reciente de Satélite Menor: un cantante monocorde y ensimismado que, apoyado en una batería insistente y una guitarra pródiga en abstracciones, deja fluir enigmáticas sentencias cuyo contenido parece cambiar cada vez que el tema vuelve a sonar. Es, precisamente, en el adecuado uso de ese lenguaje –articulado y desbordado a la vez– donde reside el misterioso encanto de esta canción.

“Flow Miami”
Somontano, Dánar
Bvlla

Combina la ondulante síncopa del dembow con insidiosas voces callejeras y acordes menores en el piano y probablemente conseguirás algo parecido a “Flow Miami”, la reciente colaboración entre Somontano y Dánar, una cáustica y hedonista fantasía de glamour marginal donde las aspiraciones gansteriles del trap y los ritmos sensuales del reggaetón se dan la mano para articular una sensibilidad rufianesca y ostentosa, joven y arrogante, reluciente y vulgar que –con cada vez más encomiables resultados– no deja de diseminarse entre los jóvenes músicos independientes de la escena local.

“Azul”
Surco Viejo
A Tutiplén

Enérgico y amable, eléctrico y acústico a la vez, resueltamente tumultuoso en su aproximación a lo poético y lo confesional, el single más reciente de Surco Viejo es razón suficiente para la existencia de la categoría “power folk”: un imaginario punto de encuentro entre hippies, cantautores y jóvenes airados, inadaptados y macarras. La canción, titulada no tan simplemente “Azul” –el término, en este contexto, refiere también a la tristeza– se presenta a sí misma como un territorio complejo e intrincado donde conviven el carácter amable de los trovadores de antaño con el bragado desenfado del rock de garaje; una convivencia pactada para darle forma a una entusiasta frustración, a una contenida y romántica intranquilidad, a una tensa calma semejante a la que –vistos a cierta hora y desde cierto ángulo– transmiten algunos parques suburbanos atravesados por grafitis, postes de luz y cables de alto voltaje.

“No me arrepiento”
Tourista
Independiente

Turista es una banda de rock moderno muy de su tiempo en la amplitud y fluidez de su sonido; en su adopción de elementos de la música urbana, el pop y la electrónica; en su indiferencia frente a las fronteras ideológicas y estilísticas que amenazan con convertir al rock en una pieza de museo. Tres años después de su aclamado segundo álbum, Fantasmas –donde cuestionaron la oposición entre el rock, el pop y el reggaetón–, el trío conformado por Rui Pereira, Sandro Labenita y Genko Gutiérrez regresa con un nuevo sencillo, una montaña rusa de power pop titulada “No me arrepiento”. Con poco más de tres minutos de duración, la canción es una temeraria declaración de autosuficiencia construida sobre refulgentes power chords, vertiginosos cambios de velocidad, pasajes de sosegadas texturas sónicas y un descarado, orgulloso e inolvidable coro. Como un piloto que cierra los ojos y suelta el volante en medio de una carrera, “No me arrepiento” ofrece un estado de placentera serenidad durante un episodio de imprudente arrogancia juvenil.

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