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Entrevistas

Miguel Lescano: Arte para combatir en tiempos de crisis6 min read

#LeoSubmarine

Desde mediados de los años ochenta Miguel Lescano (Lima, 1963) ha desarrollado una obra en la que se mezclan el expresionismo descarnado y una subversión de medios y materiales pictóricos influenciada tanto por las vanguardias del siglo XX como por la iconografía de la cultura popular. En su exposición “Retratos de pandemia” –que se presenta este mes de junio en la galería Punto de Arte, ubicada en la calle José Gálvez 134, Miraflores– Lescano se enfrenta a la crisis provocada por la pandemia valiéndose de retratos hechos sobre materiales reciclados, en los que plasma la ansiedad por sobrevivir en un contexto caótico y adverso. El artista –y también poeta– nos ofreció de forma exclusiva esta entrevista en la que revela su particular forma de ver el arte y el mundo.

Autorretrato serigrafia intervenida

Tu exposición más reciente, “Retratos de pandemia”, hace referencia a la crisis global provocada por el coronavirus. ¿De qué manera este contexto de aislamiento social obligatorio ha influido en tu proceso creativo?

El Perú está en crisis desde que tengo uso de razón. Por otro lado, soy un creador incómodo, reflexivo, que recorre un camino social. Provengo de la década de los años ochenta, donde se tenía que estar preparado para todo, inclusive para morir en cualquier instante por el estallido de un coche bomba o por una bala perdida que te alcanzara y explotara en tu rostro.

He tratado de mantenerme terco en lo que hago: escribir una poética en crisis y pintar el caos urbano, y lo más decente en cuestión reflexiva, crítica y experimental que pueda crear antes de que la muerte me alcance.

La sociedad en la que vivimos te aplasta y desea cortar todo intento creativo. En este devenir no queda otra que enfrentarse al sistema establecido. De hecho, la crisis y la pandemia han explotado en mi rostro, descomponiéndolo en amor y odio; simbólicamente, en un caos, como vivir en el Perú actual. Este contexto ha marcado expresionistamente mi nueva serie de pinturas, “Retratos de pandemia”, donde despliego una serie de rostros desorbitados y enloquecidos.

Autorretrato serigrafia intervenida

Las obras que forman parte de “Retratos de pandemia” han sido realizadas sobre materiales originalmente destinados a otras funciones, ¿qué significado tiene para ti la apropiación y reinvención de estos objetos para convertirlos en parte de tus obras?

En marzo de 2020 se cerró todo por la pandemia. Me quedé en nada y horrorizado.  El futuro para un creador independiente como yo se tornaba incierto. Entonces recordé mi pasado ochentero, donde se sobrevivía como sea. Empecé a trabajar con todos los soportes que tenía en mi taller: papel de partituras, papel de mapas de viajes y papel hecho a mano que me quedaba. Con estos soportes inicié la odisea, plasmando matéricamente mi inconformidad y locura visual. Odisea gestual, ya que podía morir en cualquier momento por el virus. Peor aún, cuando uno no tiene seguro social ni nada que lo respalde. Solo tengo mi arte y mis palabras.

S.T. Acrílico sobre papel

Empezaste tu carrera artística en el Perú de mediados de los años ochenta, una época en que lo popular y lo político eran revalorados por una nueva generación de artistas ¿en qué medida esa época influyó en tu arte?

Los horrorosos años ochentas influyeron grandemente en mi percepción creativa. Me mostró un país decadente, guerra interna, una sociedad difícil y llena de complejidades estéticas. Soy observador y ordenado. Para mí el arte es orden. Pero en contradicción a esto, fue la movida subterránea a inicios de los ochenta la que marcó mi esencia de creador reflexivo y de investigador. Me veo asistiendo a las reuniones en la casa de Yuyo Márquez, con el grupo Los Bestias trabajando con cualquier material desechable y con fotocopias baratas. En los conciertos subtes, donde la pasión desbordaba. En Quilca, escuchando poesía en vivo del grupo Kloaka. Y en Fluxus rock, donde Montaña y el Kilo vociferaban a los cuatro vientos que el rock no morirá. Nunca carajo. Eso. Tengo esos recuerdos adheridos en mi percepción. Crisis del pasado. Crisis ahora. Entrar en crisis total. Explotar.

S.T. Acrílico sobre papel de partitura

El uso de técnicas como el collage y el acabado expresionista de los rostros que aparecen en tus obras pueden referir a diversos episodios de la vanguardia de la primera mitad del siglo XX, ¿en qué medida te sientes un continuador de esta sensibilidad artística que se enfrentó a los parámetros convencionales de lo bello?

Las vanguardias de inicios del siglo XX como el cubismo, el futurismo, el expresionismo, de hecho, me llamaron la atención. Pero fue la movida dadá la que marcó y destrozó mi campo perceptivo. Este grupo contestatario, que mezclaba textos, collages, performances, poesía y artes visuales, desde el primer momento me enloqueció; mezclado esto con mi participación en la movida subterránea limeña, y vivir prácticamente en Quilca, se construyó este monstruo que se niega a morir y hacer “cosas bonitas”. El arte es vida. No me hago ilusiones y actúo. Entonces profano los instrumentos, soportes y materiales a usar en la obra de arte. El arte es hacer heridas. Dejar huellas en la mente. Por ello, amor y odio explotan en las pinturas de “Retratos de pandemia”.

S.T. Acrílico sobre papel partitura

Así como te has dedicado a la plástica también te has dedicado a la poesía, ¿cuál es la relación que encuentras entre ambas prácticas artísticas?

Bueno, si ser poeta o pintor en un país tercermundista como el Perú es una locura, imagina querer mezclar o relacionar ambas cosas. La poeta Melissa Guessi escribió que era yo un ser de “dos corazones” al tratar de relacionar dos disciplinas artísticas.

Los antecedentes históricos son importantes. Otro movimiento que me marcó fue el de los concretistas brasileños de la década del cincuenta. Pero dedicarme a ser un intento de poeta o de artista visual es porque soy un ser obsesivo. La vida me trató mal. Nunca tuve los mínimos recursos para trabajar. Soy malgeniado. Sufro de alergia al sol. Estoy en contra del sistema. Soy maniáticamente ordenado. Por ello, hago lo más difícil: artefactos. Parafraseando al poeta Domingo de Ramos: “he puesto mi vida a favor de la poesía”. En mi caso también en favor de las artes visuales y la performance. Encontrar tranquilidad.

Las claves:

  • La muestra, que cuenta con todos los protocolos de seguridad, se presenta desde el 1 al 30 de junio en Galería Punto de Arte, ubicada en la calle José Gálvez 134, Miraflores.
  • El horario es de lunes a sábado de 10 a.m. a 7 p.m. Debido al aforo limitado las visitas serán coordinadas mediante previa cita al correo info@puntodearte.pe
  • Evento oficial de Facebook: https://fb.me/e/10ZHMF7x8

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