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Entrevistas

Quirino Olivera: El arqueólogo que descubrió el templo que reescribirá la historia del origen del cacao y de la civilización Andina peruana.29 min read

La Huaca Montegrande es un templo de forma espiral con una antigüedad de más de 5,000 años y se ubica en la provincia de Jaén, Cajamarca. El descubrimiento de esta maravilla arquitectónica que probablemente guarde evidencias del cacao más antiguo del mundo, estuvo a cargo del Dr. Segundo Quirino Olivera Núñez (Santa Cruz, Cajamarca, 1964).  Licenciado en arqueología por la Universidad Nacional de Trujillo, se doctoró con honores, mención “Cum Laude”, en Historia del Arte y Gestión Cultural en el Mundo Hispánico, en la Universidad Pablo de Olavide, Sevilla (España).
Preside la Asociación para la Investigación Científica de la Amazonía de Perú (ASICAMPE) y desde hace más de doce años, desarrolla investigaciones arqueológicas en la Amazonía. Olivera dirige, además, el Proyecto de Investigación y Valoración del Patrimonio Cultural en la Zona Nororiental del Marañón, vinculado a un programa de investigación arqueológica binacional Perú-Ecuador.

#LeoSubmarine

Quirino, naciste en Cajamarca, te licenciaste en Trujillo y te doctoraste en Sevilla, ¿cuál es la primera impresión que tienes al darle un vistazo a tu pasado académico?
– Me emociona esta pregunta, sobre todo porque me permite mirar mi pasado académico y el de mi vida. Nací en Cajamarca, pero a los cinco años de edad, mis padres se mudaron a vivir a una zona rural en la provincia de Bagua, región Amazonas. Los primeros años de mi primaria los realicé en una escuelita pequeña construida con caña de bambú, donde estudiábamos 32 alumnos de todos los grados con un solo profesor. El último año de primaria mis padres decidieron trasladarme al colegio Nacional San José en la ciudad de Chiclayo, donde había siete mil alumnos entre primaria y secundaria, fue un verdadero reto poder adaptarme, toda vez que la enseñanza – aprendizaje de la escuelita rural, era muy limitada. 

La Universidad Nacional de Trujillo, cambió muchos aspectos de mi vida, me hizo adentrarme en la historia del Perú profundo y reencontrarme con mis raíces, había compañeros procedentes de distintas provincias del país y logramos conformar un equipo bastante sólido y fraterno. Un evento importante que organizamos fue el homenaje al Dr. Julio C. Tello, que permitió conocer su valioso aporte a la arqueología peruana. El doctorado en la Universidad Pablo de Olavide en Sevilla, España, me permitió conocer amigos de diversos países del mundo y disfrutar de una excelente formación académica en historia del arte y gestión del patrimonio cultural que logré complementar de manera perfecta con la valiosa experiencia aprendida en la gestión cultural de Sipán.     

Dr. Quirino Olivera Núñez fotografiado en la Huaca Montegrande por Luis Miranda.


¿Sientes que has ido cumpliendo aquello que soñaste que un día harías?
– Evidentemente que sí, cuando estudiaba en la escuelita rural en Amazonas soñaba con ir a la universidad y ser profesional, mi padre me enseñaba sus manos callosas y me decía tienes que estudiar, la educación es el único camino para salir de la pobreza. Me parecía estar escuchando su voz cuando estuve en China en agosto del año 2013, recibiendo la nominación de Montegrande como Uno de los Diez Mejores Descubrimientos Arqueológicos del Mundo, otorgado por el Fórum de Arqueología de Shanghái y la Academia de Ciencias Sociales de China.
Siento que mi sueño de ser un profesional se ha cumplido, además, Dios me concedió el enorme privilegio de ingresar por la puerta grande a China, cuna de civilización en el mundo. 

¿Cómo y cuándo nace el interés tuyo por la arqueología; siempre fue así o tuviste otros intereses?
– En el colegio me apasionaba el curso de Historia, pero mi padre quería que sea abogado para después seguir la formación diplomática. En la academia preuniversitaria de Chiclayo, donde me preparaba para postular a la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Pedro Ruiz Gallo, los profesores nos animaron a postular a la Universidad Nacional de Trujillo, fue entonces cuando decidí postular a la carrera de arqueología. El prospecto anunciaba una amplia formación en historia, logré ingresar en los primeros puestos, mi padre que en ese entonces se encontraba en Lima, festejó mi ingreso pensando en el futuro abogado de la familia. 

Cuando tuve que iniciar mis estudios en Trujillo, debí hablar con mi padre y comentarle sobre mi ingreso a la carrera de arqueología, quedó muy decepcionado y no estaba seguro de apoyar mis estudios. Entonces acudimos a consultar con mi primo Santiago Paredes Olivera, un abogado y empresario, a quien mi padre le tenía un gran aprecio y admiración porque decía que a pesar de haberse quedado huérfano desde muy pequeño, había logrado progresar en la vida. Mi primo Santiago nos recibió amablemente y mi padre le comentó la situación, solicitándole la posibilidad que en algún momento podría apoyarnos para hacer mi traslado de arqueología a derecho.
Mi primo se acomodó en su sillón de cuero y con una amplia sonrisa manifestó: “qué buena noticia tío, al fin tendremos un científico en la familia, abogados ya somos varios, más aún que mi primo lleva tu nombre y estoy seguro será un excelente profesional”.
Mi padre y yo salimos felices de esta reunión que marcó el inicio de mi carrera en arqueología. Cuando publiqué mi primer libro Arqueología Alto Amazónica, los orígenes de la civilización en el Perú, invité a almorzar a mi primo Santiago y le obsequié un ejemplar; lloró de la emoción y me dijo “qué orgulloso se hubiera sentido mi tío si aún estuviera con vida”.               

Dr. Quirino Olivera y el libro Arqueología Alto Amazónica, los orígenes de la civilización en el Perú


¿Quiénes han sido tus principales referentes en la arqueología?

– Tengo una profunda admiración por el Dr. Julio César Tello Rojas, un peruano ilustre nacido en la sierra de Huarochirí cuya historia de vida me conmueve y me hace recordar a la mía. Por ejemplo, en la memorable conversación que sostuvo con Alfonso Tealdo, donde Tello habla sobre su viaje a Lima: “Tú no vas”, dijo mi madre. “Julio va”, dijo mi padre. De esto hace cincuenta años. Salí sobre una mulita, y en el zaguán de la casa -no lo puedo olvidar- mi tío Belisario le dijo a mi padre: “Vamos a tomar esta copita por el porvenir de Julio para que algún día, educándose, haga bien a su pueblo y a su país”.
Es un mensaje maravilloso para quienes venimos del Perú profundo y viajamos a la capital en búsqueda del progreso. Tello conquistó el mundo en una época en que la ciencia y el conocimiento académico eran patrimonio de la aristocracia en el poder.

La destacada investigadora alemana María Reiche, es para mí también un importante referente, admiro que a pesar de ser extranjera haya dedicado su vida entera a investigar los geoglifos y figuras de Nazca. Admiro también al Dr. Yoshio Onuki y Yuje Seki de la misión japonesa en el Perú, profesionales de altísima calidad, quienes me han concedido el honor de aceptar participar como asesores científicos de las investigaciones arqueológicas que venimos desarrollando en Montegrande, Jaén.  

Huaca Montegrande en Jaén.


¿Qué descubrimiento arqueológico peruano te ha emocionado personal y profesionalmente?

– El descubrimiento de la Tumba del Señor de Sipán, por el arqueólogo Walter Alva, es un importante hito para la arqueología peruana. Antes del descubrimiento de Sipán, el Perú era como una especie de campo experimental de los arqueólogos foráneos. En algunos casos los arqueólogos peruanos sentían orgullo de cargarles la mochila a los arqueólogos extranjeros.
La tumba del señor de Sipán, considerado por la prensa internacional como el Tutankamón de América, marca un antes y un después de la arqueología en el Perú.

Durante una década trabajaste apoyando al Museo Tumbas Reales de Sipán, ¿cuál es el mayor aprendizaje de ese tiempo y cómo lo aplicas en la actualidad?
– La experiencia de trabajar en la gestión del patrimonio cultural de Sipán ha sido interesante. Conocí al Dr. Walter Alva por casualidad en el año 1990, cuando estuve trabajando en un proyecto de rescate arqueológico en Carhuaquero. En compañía del ingeniero con quien trabajaba visitamos Sipán y tuve la oportunidad de conocerlo; recuerdo que se me acercó al ver que portaba una de las primeras cámaras fotográficas profesionales marca Nikon y hablamos sobre las bondades del equipo. Tiempo después el Dr. Alva necesitaba un arqueólogo y como no recordaba mi nombre, preguntó por el joven de la cámara fotográfica que había conocido en Sipán, fue así como ingresé a trabajar en el museo arqueológico nacional Bruning en Lambayeque.  

En 1996, el Dr. Alva me designó como coordinador de la gran exposición Tumbas Reales de Sipán en el Museo de la Nación en Lima. La exposición que inicialmente estuvo prevista para seis meses de duración permaneció dos años (1997 y 1998). Los fondos recaudados en esta exposición, permitieron construir el museo Tumbas Reales de Sipán en Lambayeque, donde participé como coordinador de museografía (1999 al 2002). En el año 2003, para apoyar las actividades del museo Tumbas Reales de Sipán, constituimos la Asociación Amigos del Museo de Sipán, de la cual fui director ejecutivo. Trabajamos en la oficina del piso 16 del edificio del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, en San Isidro, y durante diez años organizamos exposiciones en diversos países del mundo, en Asia, Europa y América. También ejecutamos proyectos con el Fondo Ítalo – Peruano, el Fondo Perú – Francia y con el Fondo del Embajador de Estados Unidos de Norte América.  

¿Cómo y cuándo surge tu interés por investigar Montegrande? ¿Cómo llegas a él?
– Mi interés por investigar en esta parte de la Amazonía peruana, surge cuando aún era estudiante. En 1993, para obtener mi título profesional de licenciado en Arqueología, realicé un proyecto de evaluación arqueológica en Tomependa, ubicado en la desembocadura del río Chinchipe con el Marañón, distrito de Bellavista, provincia de Jaén, donde logré registrar los primeros elementos de arquitectura monumental que señala el rol protagónico que debió jugar este sitio durante la época precolombina. Tomependa es una especie de Chavín de Huántar enclavado en la Amazonía. 

Tomependa, foto de Martín Chumbe


En el año 2004, conocí al arqueólogo Francisco Valdez, en un evento académico en la ciudad de Quito; hablamos ampliamente sobre sus investigaciones arqueológicas en Palanda, Ecuador, en la naciente del río Chinchipe. Este feliz encuentro fue el inicio para trabajar de manera conjunta en un proyecto arqueológico binacional Perú – Ecuador en las provincias de Zamora Chinchipe, San Ignacio, Jaén y Bagua. 

El 2009 logré gestionar un financiamiento de la Comunidad Andina para registrar y declarar a Montegrande como patrimonio cultural de la nación. El profesor Ulises Gamonal Guevara había logrado recuperar y conservar en el museo de Jaén algunos artefactos de piedra y cerámica procedentes de Montegrande cuya manufactura solo podían corresponder a una cultura altamente desarrollada.
Fue así como en el año 2010 con el apoyo de la Municipalidad Provincial de Jaén y la Asociación Amigos del Museo de Sipán, iniciamos esta aventura de investigar en Montegrande.       

¿Cuál es la historia que hizo posible que se revelara al mundo este lugar tan importante para nuestra historia?
– Después de cuatro meses de excavaciones arqueológicas en la cima del montículo de Montegrande, logramos descubrir la primera arquitectura monumental de la Amazonía, cuya noticia fue difundida en la portada del diario El Comercio con el titular: Descubren Templo de 4 mil años de antigüedad en lo que antes era un basurero, esta noticia fue difundida también por el Diario El Mercurio de Chile y El Comercio de Ecuador, pero el impacto de mayor trascendencia internacional se produjo en enero de 2011, con el artículo de Roger Atwood en la revista Archaeology de Estados Unidos de Norte América, incluyendo a Montegrande como Uno de los Diez Tops del Mundo

El otro suceso que colocó a Montegrande en el contexto internacional fue cuando el 26 de agosto del año 2013, el Fórum de Arqueología de Shanghái y la Academia de Ciencias Sociales de China, nominaron a Montegrande como Uno de los Diez Mejores Descubrimientos Arqueológicos del Mundo.
El Fórum de Arqueología de Shanghái es una iniciativa global dirigida a promover la investigación, la protección y la utilización de los recursos arqueológicos y patrimoniales del mundo, integrada por 150 académicos de renombre en diversos campos de la arqueología y el patrimonio cultural, provenientes de 45 países de los cinco continentes. 

El 22 de septiembre del año 2017, luego de una visita que hiciera a Montegrande el famoso chef Jordi Roca de Barcelona, el diario El País de España publicó en su portada una fotografía del templo con el título: “El Templo que cambiará la historia del cacao”. 

En el año 2018, el alcalde la ciudad Glen Cove, New York – EE.UU., Dr. Timothy Tenke y Charles D. Levine, asambleísta del Estado de New York, otorgaron una distinción a las investigaciones arqueológicas realizadas en Montegrande.  

Huaca Montegrande

 

Agosto 2013 – Uno de los Diez Mejores Descubrimientos Arqueológicos del Mundo en el Fórum de Arqueología de Shanghái y la Academia de Ciencias Sociales de China.


Montegrande es un templo edificado en forma de caracol o espiral, ¿qué significado simbólico hay detrás de este tipo de construcción?

– La forma de la compleja arquitectura descubierta en Montegrande, es todavía todo un misterio por descifrar, quizá sea una serpiente enroscada relacionada con el símbolo del rayo como aparece representada en zigzag en la iconografía de la cerámica o podría significar el símbolo de la fertilidad y del principio de lo femenino y masculino. También podría ser un caracol terrestre de los que aparecen en las excavaciones asociados a los contextos funerarios o la figura de la espiral, que simboliza el inicio y fin de la vida. La espiral es el símbolo más antiguo y universal en la historia de la humanidad; expresa la unión y la reconexión espiritual e intuitiva del hombre con el universo y con Dios. La espiral también está relacionada con el inicio de las siembras, con la concepción, el parto y la prosperidad de una generación sobre la anterior.

La arquitectura en forma de espiral de Montegrande que va desenvolviéndose desde adentro hacia fuera podría haberse construido bajo conceptos ideológicos sagrados para simbolizar el camino de retorno hacia la otra vida después de la muerte, más aún, teniendo en cuenta que la posible tumba del personaje de la más alta jerarquía religiosa del templo estaría sepultada en el centro de la espiral. El único referente de la arquitectura de Montegrande se encuentra en la arquitectura en forma de espiral, descubierta por Francisco Valdez, en la naciente del rio Chinchipe en Palanda – Ecuador, donde ha sido posible descubrir las evidencias del cacao más antiguo del mundo de 5300 años antes del presente. 

Montegrande espiral


Llevas en Montegrande más de una década investigando y de alguna manera, cambiando algunos paradigmas que se daban por sentados, ¿cuáles son las nuevas y principales teorías que se sustentan desde Montegrande por su antigüedad y su naturaleza única?

– Este 2022 se cumplen doce años de investigaciones arqueológicas en Montegrande y el aporte para la ciencia es haber descubierto la primera arquitectura monumental de la Amazonia, un territorio que siempre ha sido visto como marginal al desarrollo de la civilización Andina, porque se creía que los únicos seres humanos que la habitaron fueron hombres organizados en “bandas” o “tribus” salvajes dedicados a la caza, pesca y la recolección de frutos silvestres, se argumentaba que la pobreza de los suelos y la densa vegetación impidieron el desarrollo de la agricultura intensiva y con ella el surgimiento de sociedades complejas capaces de construir arquitectura monumental como la que se conoce en la costa y sierra del Perú.

La compleja arquitectura monumental de Montegrande, edificada bajo conceptos ideológicos sagrados para venerar y rendir culto a sus dioses, hace 5300 años antes del presente, demuestra que las sociedades que la edificaron estuvieron plenamente integradas al medio, producían sus alimentos y disponían de una economía excedentaria basada en la agricultura suficiente como para dedicarse a prácticas como la arquitectura, alfarería, cestería, elaboración de textiles, escultura en piedra, madera y hueso. Así como la domesticación de especies vegetales muy importantes a nivel mundial como el cacao (Theobroma cacao). 

La arquitectura en forma de espiral de Montegrande, corresponde a la última fase de ocupación del templo construida como parte de la ceremonia ritual de enterramiento del templo. La meta es descubrir la posible tumba del personaje de la más alta jerarquía religiosa del templo sepultada en el centro de la espiral, luego se realizará los trabajos de conservación para exponerlo a la visita turística.  

Detengámonos, si te parece, en lo del origen del cacao. Hay evidencias encontradas en el par ecuatoriano de Montegrande que, mediante pruebas, arrojan que el cacao estuvo domesticado por esta geografía mucho antes que en México, ¿qué ha aportado y aportará Montegrande respecto de este tema?
– En Palanda – Ecuador, Francisco Valdez, ha logrado descubrir las evidencias del cacao más antiguo del mundo. Los 32 fechados radiométricos con técnicas de AMS, realizados demuestran la presencia de Theobroma cacao de 5300 años de antigüedad, 2000 años antes que el cacao registrado en la cultura Olmeca en México. 

Las evidencias arqueológicas registradas hasta el momento en Montegrande, indican que la tumba del personaje de la más alta jerarquía religiosa del templo, sepultada en el centro de la arquitectura en forma de espiral, probablemente también estaría acompañada de las evidencias del cacao más antiguo del mundo.
En la selva del Marañón, cerca de Montegrande, se encuentran hasta doce variedades de cacao nativo, lo que muestra la alta variabilidad genética existente y, por tanto, el centro de origen de la domesticación de la especie. 

Bajo esta premisa, ¿podemos afirmar que el cacao tiene origen amazónico?
– El cacao es el fruto de un árbol silvestre, endémico de la Amazonía que hoy se conoce como macambo. La información científica más aceptada que se tenía acerca de esta maravillosa fruta era que hace 3500 años, la cultura precolombina Olmeca (México), la había domesticado y utilizado como parte de sus rituales y ceremonias religiosas relacionándolos con la sangre, el poder político, los ancestros y su renacimiento, las mujeres y el inframundo. La importancia del cacao para las culturas precolombinas mesoamericanas estuvo presente hasta la llegada de los españoles. Las crónicas relatan que el gran gobernador Moctezuma ofreció a Hernán Cortés, una rica bebida elaborada a base de cacao, dejándolo impresionado con su sabor. De esta manera, el cacao fue llevado a España y de allí se distribuyó en todo el planeta. A partir de esta historia, México siempre fue considerado como el centro de origen, domesticación y uso del Theobroma cacao.

Sin embargo, el descubrimiento de las evidencias de Theobroma cacao de 5300 años de antigüedad descubiertas en Palanda – Ecuador, que tienen una antigüedad de 2000 años antes que el cacao registrado en la cultura Olmeca, demuestra que el hombre intervino para domesticar el árbol silvestre del cacao y obtener el Theobroma cacao, que fue utilizado como una bebida sagrada en las ceremonias rituales, similar a la chicha que se obtiene del maíz. En algún momento el Theobroma cacao, ya domesticada debió ingresar a Centroamérica y México.

Cacao Macambo

 

Evidencias de la presencia del cacao

 

Por otra parte, Montegrande supone la confirmación de la teoría del origen amazónico de las culturas andinas que en su día sustentara el gran arqueólogo nacional Julio C. Tello, ¿podrías ilustrarnos un poco más al respecto, Quirino?
– El haber descubierto en Montegrande la primera arquitectura monumental de la Amazonía de 5300 años de antigüedad demuestra que el Dr. Julio C. Tello, tenía razón al sostener su hipótesis que el origen de la Civilización Andina se encontraba en la Amazonía. Además, hoy conocemos que Montegrande solo es una pequeña muestra de la arquitectura monumental de carácter público – religioso edificado por las antiguas sociedades amazónicas. Existe también otros monumentos arquitectónicos como los de San Isidro, Ingatambo y Huayurco en Jaén, así como la arquitectura monumental decorada con finos murales policromos descubierta en Casual y Las Juntas en Bagua, región Amazonas. 

En el distrito de Chontali existe una plaza ceremonial de forma circular idéntica a la plaza ceremonial de Chavín de Huántar y todas las evidencias indican que la plaza de Chontali fue construida antes que la de Chavín. El profesor Ulises Gamonal exhibe en el museo Hermógenes Mejía Solf en Jaén, dos artefactos de piedra con esculturas de peces que tienen un recipiente en el lomo, procedentes de Chamaya y Pomahuaca en Jaén, que son idénticos a los que registra el Dr. Luis Guillermo Lumbreras en la galería de las ofrendas de Chavín de Huántar en Ancash. Estos artefactos y la plaza ceremonial de Chontali demuestran que la Amazonía, aportó valiosos elementos de su cultura material e inmaterial a la civilización Andina y el Dr. Julio C. Tello, hace cien años fue capaz de avizorarlo.      

Casual – Las Juntas, Bagua.



¿De qué manera se ha sustentado desde lo logístico y lo económico una investigación que, por su misma naturaleza, es de largo aliento?
– Desde lo logístico enfrentamos muchas limitaciones, sobre todo porque el territorio de Jaén, con características amazónicas, presenta severas condiciones geográficas, meteorológicas y humanas, un escenario donde las probabilidades de registrar evidencias arqueológicas de interés científico son escasas. Hemos tenido que aplicar una metodología de investigación donde logramos combinar los métodos y técnicas utilizadas en territorios de la costa y sierra de Perú. Los trabajos de gabinete los realizamos en una casa alquilada cerca al monumento arqueológico de Montegrande. Las temporadas de campo se desarrollaron en los meses de junio a septiembre de cada año donde las lluvias son esporádicas. 

Desde lo económico, ha sido muy difícil gestionar financiamiento para poder llevar a cabo las investigaciones arqueológicas en Montegrande. El primer gran reto fue convencer a la Municipalidad Provincial de Jaén para que apoye con algunas herramientas usadas y que de sus escasos recursos, financie la planilla de diez obreros para las excavaciones arqueológicas en un montículo que en ese momento estaba siendo utilizado como botadero de basura. 

Lluvias en Montegrande


En el año 2011, ingresó al gobierno municipal un nuevo alcalde que por diferencias políticas con el anterior no quiso saber absolutamente nada de apoyar las investigaciones arqueológicas en Montegrande, por lo cual gestionamos recursos en la Asociación Los Andes de Cajamarca – Minera Yanacocha que financió la intervención arqueológica del año 2012 y la publicación del libro
Arqueología Alto Amazónica, los Orígenes de la Civilización en el Perú (2014). Esperamos cuatro años hasta que culminara el gobierno del alcalde que detestaba apoyar a Montegrande. 

En el 2016 logramos obtener el apoyo financiero del Capítulo Perú, del Plan Binacional Perú – Ecuador y la Municipalidad Provincial de Jaén, además de apoyar las investigaciones; el municipio financió la publicación del libro Jaén, Arqueología y Turismo (2018).  En los meses de noviembre y diciembre de 2018, el Ministerio de Cultura apoyó una temporada de excavaciones arqueológicas. 

En el año 2019, gracias a un convenio de apoyo interinstitucional suscrito entre el Plan Binacional Perú – Ecuador (Capítulo Perú), la Municipalidad Provincial de Jaén, la Cámara Provincial de Turismo de Jaén y la Asociación para la Investigación Científica de la Amazonía de Perú (ASICAMPE), logramos desarrollar una intervención arqueológica en Montegrande.  

En febrero del año 2020, el Plan Binacional de Desarrollo de la Región Fronteriza Perú – Ecuador (Capítulo Perú), el Gobierno Regional de Cajamarca y la ASICAMPE, suscribieron un convenio de apoyo interinstitucional para la continuidad de las investigaciones arqueológicas y la construcción de una cubierta para excavar la posible tumba sepultada en el centro de la arquitectura en forma de espiral. La crisis sanitaria mundial ocasionada por el COVID – 19, impidió el cumplimiento de las metas y objetivos por lo que fue necesario ampliar la vigencia del convenio por un año adicional. 

Investigando en Montegrande, foto de Heinz Plenge Pardo.


¿Qué más esperas encontrar en el templo conforme avancen las investigaciones?
– Esperamos lograr descubrir la posible tumba del personaje de la más alta jerarquía religiosa del templo, sepultada en el centro de la arquitectura en forma de espiral de Montegrande, para lo cual se necesita aplicar la técnica de la anastilosis que consiste en desmontar los dos anillos centrales de la arquitectura en forma de espiral y tener el espacio suficiente para excavar la tumba. Posteriormente los dos anillos desmontados deberán volver a ser montados en su posición original para después dejar expuesta la arquitectura en forma de espiral a la visita turística.  Esperamos que al igual que en Palanda – Ecuador, en el contexto de la tumba de Montegrande sea posible encontrar también las evidencias del cacao más antiguo del mundo. 

Para desarrollar esta actividad es necesario que el MINCETUR a través del Plan Copesco Nacional construya una cubierta en este lugar para proteger los contextos arqueológicos de las intensas lluvias que se registran en la zona. 

¿Cuántos profesionales te acompañan en la investigación?
– Los profesionales que trabajan de manera permanente son el arqueólogo Luis Alberto Sánchez Saavedra, como residente de campo; los arqueólogos Gustavo Yamunaqué Castro y Alexander Espinoza como asistentes; la administradora Bexabe Torres y el suscrito como director de las investigaciones. De manera externa nos acompañan el conservador Dr. Ricardo Morales Gamarra, la especialista en bioarqueología Magister Florencia Bracamonte Ganoza, el geógrafo cultural Luis Flores Olivera y el profesor Ulises Gamonal Guevara. La asesoría científica está a cargo de los arqueólogos japoneses Dr. Yuje Seki y Dr. Yoshio Onuki.
Los fotógrafos Iñigo Maneiro, Marina Burgos, Luis Miranda, Yutaka Yoshii y Heinz Plenge Pardo; los técnicos Elmer Leyva Heredia y Tomás Vásquez Tarrillo.     

Sabemos que recientemente las autoridades regionales y nacionales han puesto en valor el templo Montegrande, ¿cuál es la proyección que tienen, a corto y mediano plazo, de lo que podría aportar este sitio en términos turísticos y económicos para la región y el país?
– Gracias a las gestiones realizadas por el Ing. Mesías Guevara Amasifuén, gobernador regional de Cajamarca y el suscrito como presidente de la ASICAMPE, ha sido posible lograr que el Dr. Roberto Sánchez Palomino, ministro de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR), apruebe una inversión de diez millones de soles para la infraestructura turística que permita la puesta en valor del sitio arqueológico de Montegrande, el cual apoyado por el aeropuerto de Jaén y las telecabinas de Kuélap, contribuirá al desarrollo social y económico de la población local de Jaén, la región Cajamarca, nuestro país y el circuito turístico binacional Perú – Ecuador, ofreciendo un recorrido milenario en el tiempo entre Montegrande y Palanda.

Para la ejecución del proyecto del MINCETUR, el director ejecutivo del Plan Binacional Perú – Ecuador, Dr. Oscar Schiappa – Pietra Cuba, está gestionando la suscripción de un convenio de apoyo interinstitucional entre el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, Ministerio de Cultura, Gobierno Regional de Cajamarca, Municipalidad Provincial de Jaén y la ASICAMPE, organización privada sin fines de lucro que desde el 2019, está desarrollando las investigaciones arqueológicas en Montegrande a través del Programa de Investigación Arqueológica Marañón, autorizado por el Ministerio de Cultura por un periodo de cuatro años (2021 al 2024).  

Montegrande fotografiado por Heinz Plenge Pardo


Sabemos que propones el nombre de Cultura Marañón para todo el conjunto de descubrimientos en esta franja geográfica, ¿a qué obedece y cómo sustentas esta propuesta?

– El Marañón es una cuenca hidrográfica importantísima, que articula la Amazonía con los Andes. Sus aguas se originan en la Quebrada de Apacheta, en el nevado arequipeño del Mismi, en los andes peruanos, a 5597 msnm. Su recorrido de 1.600 km, hasta unirse con el río Ucayali, genera una gran diversidad de ecosistemas con valles fértiles y muy extensos, que durante la época precolombina favorecieron el desarrollo de diversos grupos sociales y culturas. Manifestaciones de arte rupestre de diez mil años de antigüedad, huellas imborrables dejadas por los primeros grupos humanos de cazadores – recolectores que habitaron estos parajes sagrados. 

El río Marañón a lo largo de su recorrido es alimentado por diversos ríos y quebradas, generando una especie de Tinkus o lugar de encuentros, donde existen montículos arqueológicos con arquitectura monumental de carácter público – religioso como la de Montegrande, San Isidro, Casual y Las Juntas. Las sociedades complejas que edificaron esta arquitectura habían logrado desarrollar la agricultura, producían sus alimentos y disponían de una economía excedentaria suficiente como para dedicarse a prácticas como la arquitectura, alfarería, cestería, elaboración de textiles, escultura en piedra, madera y hueso. A todas estas manifestaciones culturales hemos considerado denominarlas como Cultura Marañón. 

¿Cómo te sientes, personal y profesionalmente, al saber que Montegrande es un verdadero hito en nuestra historia y de alguna manera tendremos que reescribirla?
– En lo personal me siento feliz porque he logrado conocer y tener el valioso apoyo de mucha gente, construir amistades duraderas y observar con alegría el empoderamiento que tiene la gente local con la Huaca Montegrande.
En las instituciones educativas, en las avenidas, plazas, restaurantes y hasta en los camiones recolectores de la basura, el alcalde ha dispuesto que se difundan imágenes de la Huaca Montegrande.
Pero, sobre todo, agradezco a Dios, por haberme concedido el privilegio de conocer a mi esposa y tener dos maravillosos herederos, una hija mujer que ahora tiene diez años de edad y mi hijo varón que tiene ocho años; juntos reímos cuando les digo que ellos son producto de la Huaca Montegrande. 

En el aspecto profesional, siento que estoy aportando a la arqueología de nuestro país, que permitirá reescribir una pequeña parte de nuestra historia. El reconocimiento de las investigaciones arqueológicas de Montegrande por el Fórum de Arqueología de Shanghái y la Academia de Ciencias Sociales de China, me hace sentir que valió la pena dejar las comodidades de la gestión cultural de Sipán para ir detrás de un sueño y la esperanza de investigar en la Amazonía, la cual ocupa el 60% de nuestro territorio nacional y es el hábitat de los últimos pueblos nativos del planeta. Aquí se encuentra la reserva de agua dulce más importante de la nación peruana, con biodiversidad de flora y fauna con especies nativas y endémicas únicas en el planeta.  

¿Qué es lo que te sigue emocionando, Quirino?
– Me emociona que después de doce años de investigaciones arqueológicas en Montegrande, gracias a la inversión de los diez millones de soles que realizará el MINCETUR a través del Plan Copesco Nacional, se hará realidad la puesta en valor del templo arqueológico de Montegrande que contribuirá al desarrollo social y económico de la población local. 

Me emociona que una revista importante como Leonardo se interese por difundir el patrimonio cultural de Montegrande, buscando la fibra más sensible del ser humano que está detrás del trabajo científico que, con la ayuda de un sin número de personas, ha logrado que el templo arqueológico de Montegrande ingrese a los ojos del mundo, un patrimonio cultural que antes estaba oculto bajo los escombros y la basura.
Gracias por este maravilloso viaje imaginario que me ha permitido meditar sobre mi vida personal y profesional.     

Dr. Quirino Olivera Núñez
1 Comment
  1. Avatar
    VILLALOBOS QUISPE IRMA 6 meses ago
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    Excelente trabajo del Dr. Quirino Olivera Nuñez. Es un orgullo familiar. Dios siga premiando su ardua labor y bendiga su hogar.

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