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Columnistas invitados

RAMPANT 창궐9 min read

Zombies sangrientos y violencia medieval

#YoEscriboEnLeonardo

En la cultura pop, a fines de la década de 2000, el centro de atención eran los vampiros, pero paulatinamente la atención pasó a las películas, series de televisión y juegos de zombies. Para el 2016, con “Train to Busan” parece que hemos visto todo tipo de películas de zombies imaginables  y poder sorprendernos con algo nuevo es una tarea difícil.

Una película de zombies sólida no tiene por qué narrarnos una historia original siempre que brinde emociones salvajes o brinde temas que inviten a la reflexión. Queremos que nuestras películas de zombies hagan todo lo posible para asustarnos o mostrarnos el mundo a través de un nuevo lente.

La inmensa popularidad de los éxitos de taquilla de “Train to Busan” y “Península” plantea la pregunta: ¿por qué los “K-zombies” son tan populares, no solo en Corea del Sur, sino en todo el mundo? No es la primera vez que estos “K-zombies” han causado revuelo en la industria cinematográfica del mundo entero.

La serie coreana de época “Kingdom” de Netflix fue un gran éxito a pesar de poner a los zombies en el contexto de una historia de drama político y traición. Toda la serie es lo suficientemente apasionante para seguir de principio a fin la historia de Lee Chang, el príncipe coronado.

El concepto occidental de “muertos vivientes” se originó en Haití y el norte de África, donde el vudú y la nigromancia fueron las principales causas del surgimiento de los muertos. En el caso de Corea del Sur, sus zombies se presentan como metáforas del otro: los oprimidos, marginados, víctimas involuntarias de la codicia humana en un contexto histórico y geopolítico.

Los “K-zombies” son insensibles y ciegos, su amenaza aún conlleva un resentimiento no resuelto contra la injusticia y el sufrimiento. La característica de los “K-zombies”, que los hace auténticos, es la diferencia visual que causa por su vestuario en caso de ser de época y  los movimientos dinámicos contorsionistas basados ​​en gran medida en el sonambulismo sin sentido.

Tráiler RAMPANT de Kim Sung-hoon

“Rampant” es una película de época, acción y zombies del 2018, dirigida por  Kim Sung-hoon. Nos narra una historia épica de conspiraciones, traición y un héroe, el príncipe Ganglim (Hyun Bin), dentro de una horda de zombies. La película tiene lugar en Corea durante la dinastía Joseon, la historia inicia cuando  en un acto de “diplomacia”, el rey (Eui-sang Kim) entrega a su hijo, el príncipe Ganglim, al emperador Qing.

Su hijo mayor, el príncipe heredero (Tae-woo Kim) ve demasiada corrupción en la corte de su padre y lidera una rebelión secreta. Es así que  los rebeldes que apoyan al príncipe tienen una reunión con un traficante de armas holandés para asegurar su arsenal en su levantamiento contra el rey. En el barco, se puede ver a una pobre alma poseída dentro de una jaula, con los ojos completamente rojos, gruñendo y exigiendo carne cruda, este holandés será el paciente cero de “Rampant”.

El ministro de guerra de la corte imperial Kim Ja-joon (Jang Dong-gun) usa la infección viral para llevar al reino al caos, asesinar al rey y así poder ascender al trono. El ministro loco por el poder, está incitando a la rebelión burocrática para apoderarse del trono. Mientras todo esto sucede en la capital, los “demonios” nocturnos corren desenfrenados por el campo, dejando el pequeño pueblo portuario de Jemulpo como última parada entre ellos y la capital.

El joven príncipe Ganglim regresa del imperio Qing en medio de la anarquía, dado que se ha extendido el brote de zombies hambrientos. El príncipe, que es engreído, superficial y mujeriego, pero también el guerrero más feroz del reino, necesitará sus habilidades especiales para rescatar a la viuda de su hermano y al niño por nacer. A él se une un noble grupo de rebeldes empeñados en derrotar a la plaga de zombies y poner fin a la corrupción política de Joseon.

Pero la combinación de los monstruos, la negativa de la princesa a abandonar el reino, la dedicación del honorable líder rebelde Park Eul-ryong (Jo Woo-jin) para restaurar el reino y derrotar a los demonios, y su propia búsqueda para vengarse del ministro Kim Ja-joon, obligan a Ganglim a quedarse y luchar contra la corrupción y los zombis.

La idea de utilizar zombies de período tiene el potencial de ser subversivo o visualmente llamativo. “Rampant” además de tener zombies bien caracterizados y visualmente impresionantes, habla sobre la pérdida de soberanía de Corea del Sur y cómo el rey sirve al pueblo y no el pueblo al rey. Los zombies llevan colores brillantes en su vestuario (hanboks) que fluyen por el paisaje y las llamativas danzas tradicionales coreanas, muestran un grandioso final que hacen que este film sea lo suficientemente atractivo.

El escritor Hwang Jo-yun demuestra poco de los detalles pulidos que desarrolló en Oldboy de Park Chan-wook. El aporte respecto al desarrollo de los zombies en “Rampant” es que estos son considerados demonios y son una combinación con vampiros ya que se queman con el sol. Cuando están infectados tienen los ojos llenos de sangre y los dientes puntiagudos y por lo general al atacar van directo a la yugular.

Para poder matarlos es necesario decapitarlos y darles una puñalada en el corazón. Esto es muy práctico ya que los combates son con espadas. En caso de tener una mordida de zombie en la mano, si se recurre a la amputación de ésta, el proceso de transformación se ralentiza.

Los efectos especiales que realiza Yoo Daewon, la coreografía de acción de Kim Taekang y el resto del trabajo técnico son irreprochables y apuntalan las tendencias más destacadas del director Kim Sung-hoon, aunque el editor Kim Sang-bum podría haber flexionado más músculo y recortado parte de la considerable fama de la película.

Las actuaciones son sobresalientes, Hyun Bin como el príncipe inmaduro que llega a Jemulpo con ropas chinas y luego de decidir cumplir con el pedido de su hermano, se viste con ropas tradicionales coreanas, hanbok. Su personaje emana encanto y habilidad atlética con el fantástico juego de espadas. Dentro de la historia el alivio cómico lo proporciona por Hak-Su (Jeong Man-sik), el fiel ayudante de Ganglim, también le pone el toque dramático y trata de conectar con la sensibilidad de la audiencia.

La película también es bastante atractiva visualmente, con un hermoso vestuario, escenarios, cinematografía y las secuencias de lucha son rápidas y fascinantes.  El llamativo vestuario y el diseño de producción de “Rampant” elevan la furiosa escena. No hay nada mejor que mirar las hordas voraces de zombies vestidos con hanboks mientras cargan por el patio de un palacio.

La diseñadora de vestuario Sang-gyeong Jo hace todo lo posible por el atuendo regio de la corte, pero hace un trabajo aún mejor al lograr que el príncipe Ganglim y sus rebeldes parezcan asesinos. La cinematografía enfocada de Sung-Jae Lee captura hábilmente la coreografía de acción estelar, un maravilloso movimiento de cámara no es tarea nada fácil dada la cantidad de cosas que suceden en la pantalla.

Las escenas de acción están bien ejecutadas coreográficamente, un referente es cuando una banda de asesinos espera el príncipe Ganglim para atacarle por sorpresa, y vemos que una buena planificación grupal del ataque de los “demonios” de la noche. Se muestran violentos, sangrientos y muy hábiles saltan y vuelan rápidamente.

El maquillaje de zombies generalmente tiene un aspecto similar muchas películas, los efectos de maquillaje para los zombies  infectados en “Rampant” están bien hechos y lejos de ser cliché. Está perfectamente elaborado en cada uno de los personajes. Una vez mordidos, los cuerpos infectados se retuercen en ángulos antinaturales mientras la víctima gorgotea y escupe. Cada ataque de zombies presenta un torbellino de violencia y sangre que da a los espectadores precisamente aquello que vinieron a buscar.

Cabe resaltar que existe un contexto histórico en referencia a los zombies y los infectados dentro de la historia, ya que debemos recordar que China gobernó a Joseon con las dinastías Ming y Qing respectivamente. La representación de la asimilación coreana de las creencias y tradiciones chinas es una historia complicada y fascinante de descifrar en sí misma.

Las grandes películas de género saben cómo engancharte e introducirte a su mundo, te atraen con una pequeña muestra de lo que está por venir. En “Rampant”, del director Kim Sung-hoon, la narración arranca con mucha fuerza, rápidamente se inicia con la mordedura de uno de los hombres en el barco holandés,  para raudamente ver cómo ese hombre, en casa, muestra síntomas de estar infectado mordiendo a su pequeño hijo y esposa. Esto hace que en poco tiempo, se desarrolle un ataque de zombies completo.

Pero, paulatinamente va decreciendo la energía inicial porque en medio de la acción introducen muchos personajes, son muchos y cada uno de ellos superficialmente presentados por lo cual es difícil poder identificarse con uno de ellos en especial. La energía narrativa vuelve a surgir cuando se inicia la acción por el ataque de los zombies.

El problema aquí es que la película se extiende durante largos períodos antes de lanzarnos a la acción, ver una invasión zombie es más emocionante que ver a los personajes tramar y planear una agitación política. No parece que el tiempo de inactividad aumente la intensidad hacia momentos críticos. Lamentablemente, “Rampant” no logra transmitir ese tipo de acumulación emocional. Lo que le falta de acción  lo compensa con imágenes espantosas y un salvajismo a sangre fría.

La película llama demonios a estas criaturas, pero parecen ser un híbrido vampiro y zombie. Son heridos por la luz del sol y se esconden después del amanecer. Sin embargo, físicamente se comportan como zombies tradicionales. Se tambalean, se deslizan y corren a través de cualquier cosa que se interponga en su camino mientras cazan a su presa. Y lo que les falta en inteligencia lo compensan con su abrumadora cantidad.

“Rampant” es una película necesaria para quienes disfrutan de los “K-zombies” pese a algunas carecías respecto al ritmo de la historia, tiene un gran trabajo cinematográfico y es visualmente deslumbrante.

Making of RAMPANT 2018

 

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