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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Revista Leonardo</provider_name><provider_url>https://leonardo.pe/wp</provider_url><author_name>Leonardo</author_name><author_url>https://leonardo.pe/wp/author/leonardo/</author_url><title>Unas vacaciones (casi) sin retorno - Revista Leonardo</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="kACaGmlorH"&gt;&lt;a href="https://leonardo.pe/wp/2020/08/05/unas-vacaciones-casi-sin-retorno-2/"&gt;Unas vacaciones (casi) sin retorno&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://leonardo.pe/wp/2020/08/05/unas-vacaciones-casi-sin-retorno-2/embed/#?secret=kACaGmlorH" width="600" height="338" title="&#xAB;Unas vacaciones (casi) sin retorno&#xBB; &#x2014; Revista Leonardo" data-secret="kACaGmlorH" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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Al d&#xED;a 9, nuestro viaje se trunc&#xF3;. Se decreta el cierre de fronteras en Per&#xFA; y en las horas siguientes tratamos de volver 6 d&#xED;as consecutivos, intentando acercarnos a Am&#xE9;rica del Sur por Dub&#xE1;i, Qatar, Sao Paulo o Buenos Aires, pero todos los vuelos fueron cancelados uno tras otro. Ah&#xED; empez&#xF3; la frustraci&#xF3;n de quedarnos con los boarding passes en la mano y las maletas listas sin posibilidad de volver. A los pocos d&#xED;as, el presidente Ramaphosa decreta cierre de fronteras e inicio de la cuarentena en Sud&#xE1;frica. Con eso, no ten&#xED;amos ninguna opci&#xF3;n de abordar vuelos comerciales en meses. Nos instalamos en un departamento en Johannesburgo y nos pusimos en contacto con la Embajada de Per&#xFA; en Sud&#xE1;frica. Entonces, descubrimos que &#xE9;ramos 120 peruanos en las mismas condiciones, algunos en Cape Town, Johannesburgo, Durban, Zimbabwe, Zambia, Namibia y Kenia. El grupo inclu&#xED;a a personas con anemia, asma, hipertensi&#xF3;n arterial y otros problemas de salud que si se complicaban con Coronavirus eran mortales. Una de nosotros ten&#xED;a 80 a&#xF1;os, dos estaban embarazadas, varios ten&#xED;an a sus hijos chicos o a sus pap&#xE1;s dependientes en Lima. Algunos de nosotros vinimos por turismo, otros por trabajo, otros con beca de estudios. Absolutamente todo cancelado. Algunos de los peruanos estaban en el medio del mar cerca a la costa de &#xC1;frica, varados en cruceros. Otros eran mineros en Zambia y se hab&#xED;an quedado sin trabajo por tiempo indefinido. La vida en cuarentena Cuando tu ritmo de trabajo suele ser intenso, y adem&#xE1;s tratas de equilibrar con &#xE9;xito la vida personal, profesional y familiar, la vida en cuarentena parece una broma de mal gusto. Estar encerrada era como poner freno de mano a la vor&#xE1;gine de mi d&#xED;a a d&#xED;a. Al final, este &#xED;mpetu trasciende y busca la manera de seguir adelante. Entonces, lleg&#xF3; el momento en que logr&#xE9; organizarme para cocinar por la ma&#xF1;anas, hacer las compras, entrenar al menos una hora al d&#xED;a y adem&#xE1;s, conectarme entre 3 de la tarde y 10 de la noche para reunirme con mi equipo y clientes en Claridad. Ser gerente de una empresa a larga distancia no hubiese sido tan dif&#xED;cil, si no fuera por las 7 horas de diferencia que ten&#xED;a en Sud&#xE1;frica. El m&#xE1;ximo esfuerzo fue sumar, adem&#xE1;s de todo lo mencionado, mis clases en la Maestr&#xED;a de la UPC. Me apasiona dictar y en la UPC lo hago ya hace 12 a&#xF1;os. Pero nunca se me ocurri&#xF3; que esa pasi&#xF3;n me llevar&#xED;a a dar clases de 2 a 6 de la ma&#xF1;ana, varias veces por semana. Al comienzo, la verdad pens&#xE9; que era absolutamente imposible. Pero cada clase me llenaba de energ&#xED;a y me encontraba a m&#xED; misma tomando desayuno a las 6:30 am, muy orgullosa de haber logrado compartir con mis alumnos 4 horas consecutivas de madrugadas muy productivas. El problema con las pruebas Sud&#xE1;frica se caracteriz&#xF3; por tener un manejo de contenci&#xF3;n del Coronavirus bastante acertado. Mientras que en Per&#xFA; alcanzaban los 237,000, en Sud&#xE1;frica llegaron a 76,000 con casi el doble de habitantes que nuestro pa&#xED;s. Existen dos lecturas posibles a esto: primero, el presidente Ramaphosa dividi&#xF3; al pa&#xED;s en &#x201C;bloques de obediencia&#x201D; y sac&#xF3; al ej&#xE9;rcito en los lugares en los que no se estaba siguiendo la cuarentena de manera r&#xED;gida. En la zona en donde est&#xE1;bamos nosotros, la gente es s&#xFA;per respetuosa de las normas. Las calles se mantuvieron desiertas, no se permiti&#xF3; la venta ni el consumo de alcohol, ni siquiera dentro de las casas. Para salir a comprar, era obligatorio el uso correcto de mascarilla, en los supermercados y farmacias (lo &#xFA;nico abierto) te recib&#xED;an con alcohol, control de temperatura y un estricto seguimiento a la distancia social dentro de los establecimientos. Un d&#xED;a, mi hija sali&#xF3; sin mascarilla y en vez de volver le propuse caminar media cuadra a comprar otra. En esa media cuadra, la polic&#xED;a nos par&#xF3; dos veces y un agente de seguridad nos acompa&#xF1;&#xF3; hasta la farmacia y no se fue hasta que compramos la mascarilla nueva. En las zonas de Sud&#xE1;frica m&#xE1;s desobedientes, el ej&#xE9;rcito disparaba balas de goma a quienes incumplieran la cuarentena. En paralelo, se organizaron para distribuir comida a las familias m&#xE1;s pobres. As&#xED;, nadie ten&#xED;a necesidad de salir, pero al mismo tiempo, el gobierno entend&#xED;a que en el nivel m&#xE1;ximo de pobreza, si no los mataba la enfermedad, los matar&#xED;a el hambre. Algo que no se pod&#xED;a permitir. La actitud de la gente Mientras nosotros batall&#xE1;bamos por diferenciar las fake news de las noticias reales, algo muy dif&#xED;cil mientras estas lejos y tu &#xFA;nica fuente de informaci&#xF3;n es masivamente online, algo me sorprendi&#xF3; muy gratamente en la actitud de los sudafricanos. El primer impacto fue a nuestra llegada, en el aeropuerto. La gente atend&#xED;a en las tiendas y en los restaurantes bailando y cantando en Afrikaans. En cualquier circunstancia, nos recib&#xED;an con una sonrisa y paciencia infinita. Todos se mostraban genuinamente contentos de interactuar, de trabajar, de vivir. As&#xED;, descubr&#xED; la maravillosa palabra UBUNTU. Cuando busqu&#xE9; su significado, aprend&#xED; que es una regla &#xE9;tica sudafricana que se enfoca en la lealtad y gratitud en la relaci&#xF3;n con la gente y lo que te rodea. Literalmente, lo tienen inoculado en el ADN. Esta palabra no tiene una traducci&#xF3;n literal al castellano, pero hay frases que la tratan de</description></oembed>
