<?xml version="1.0"?>
<oembed><version>1.0</version><provider_name>Revista Leonardo</provider_name><provider_url>https://leonardo.pe/wp</provider_url><author_name>Leonardo</author_name><author_url>https://leonardo.pe/wp/author/leonardo/</author_url><title>ANTES DEL OLVIDO &#x2013; GERARDO CH&#xC1;VEZ - Revista Leonardo</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="PkvC37t4g6"&gt;&lt;a href="https://leonardo.pe/wp/2022/06/21/las-memorias-de-gerardo-chavez/"&gt;ANTES DEL OLVIDO &#x2013; GERARDO CH&#xC1;VEZ&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://leonardo.pe/wp/2022/06/21/las-memorias-de-gerardo-chavez/embed/#?secret=PkvC37t4g6" width="600" height="338" title="&#xAB;ANTES DEL OLVIDO &#x2013; GERARDO CH&#xC1;VEZ&#xBB; &#x2014; Revista Leonardo" data-secret="PkvC37t4g6" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
/*! This file is auto-generated */
!function(d,l){"use strict";l.querySelector&amp;&amp;d.addEventListener&amp;&amp;"undefined"!=typeof URL&amp;&amp;(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&amp;&amp;!/[^a-zA-Z0-9]/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret="'+t.secret+'"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret="'+t.secret+'"]'),c=new RegExp("^https?:$","i"),i=0;i&lt;o.length;i++)o[i].style.display="none";for(i=0;i&lt;a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&amp;&amp;(s.removeAttribute("style"),"height"===t.message?(1e3&lt;(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r&lt;200&amp;&amp;(r=200),s.height=r):"link"===t.message&amp;&amp;(r=new URL(s.getAttribute("src")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&amp;&amp;n.host===r.host&amp;&amp;l.activeElement===s&amp;&amp;(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener("message",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener("DOMContentLoaded",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll("iframe.wp-embedded-content"),r=0;r&lt;s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute("data-secret"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+="#?secret="+t,e.setAttribute("data-secret",t)),e.contentWindow.postMessage({message:"ready",secret:t},"*")},!1)))}(window,document);
//# sourceURL=https://leonardo.pe/wp/wp-includes/js/wp-embed.min.js
&lt;/script&gt;
</html><thumbnail_url>https://leonardo.pe/wp/wp-content/uploads/2022/06/GERARDO-CHAVEZ2-1-1.png</thumbnail_url><thumbnail_width>1300</thumbnail_width><thumbnail_height>600</thumbnail_height><description>&#x201C;&#x2026;La vida es como se recuerda. Sin la memoria no somos nada&#x201D; &#x2013; P&#xE1;gina 12, Gerardo Ch&#xE1;vez &#x2013; Antes del olvido (Memorias) #QueLeeLeonardo La noche en que presentaron Antes del olvido (Penguin Ramdom House, marzo 2022), el libro que resume las memorias de ese artista vital y poderoso que es Gerardo Ch&#xE1;vez (Trujillo, 1937), corr&#xED;a algo de viento oto&#xF1;al en medio del tr&#xE1;fico infernal de las avenidas que dan al hermoso Museo de Arte de Lima y en el cercano Parque de la Exposici&#xF3;n hab&#xED;a un concierto de LP, una cantante de voz y talento excepcionales. Bajo el cielo de Lima, era pues una noche de libros, de m&#xFA;sica, de vida y arte. Entre los invitados de aquella noche estuvieron Alfredo Bryce Echenique, Fernando Ampuero, Mar&#xED;a Luisa Hern&#xE1;ndez de Ag&#xFC;ero y otras personalidades relacionadas con la pl&#xE1;stica, la literatura y lo art&#xED;stico. El patio del remozado MALI se dio abasto para ver y escuchar an&#xE9;cdotas diversas, vivencias propias con el homenajeado, cuotas personales que les toc&#xF3; vivir con &#xE9;l. Fue una espl&#xE9;ndida noche pese a que el sistema de audio no ayud&#xF3; tanto como se hubiera querido, pero como dice Serrat, pasa en las mejores familias y en las peores, casi siempre. Estando como estaba, acompa&#xF1;ado de la ling&#xFC;ista cusque&#xF1;a, doctora Roxana Quispe-Collantes, aprovech&#xE9; para decirle que el libro me hab&#xED;a hecho recordar a mi abuelo, un artesano de la madera y del barniz charol de goma laca. Un viejo hermoso y tierno que se fue de este plano llegando casi a los cien, d&#xE1;ndole al serrucho y al cepillado, oliendo a viruta y a trabajo. &#x201C;He cumplido ochenta y cuatro a&#xF1;os, y pienso seguir trabajando muchos a&#xF1;os m&#xE1;s. A&#xFA;n me queda bastante por hacer, por vivir; mi horizonte est&#xE1; todav&#xED;a muy lejano. No le tengo miedo a la muerte. Les temo a la inactividad y al olvido, y ante el olvido que no tardar&#xE1; en llegar, voy comprendiendo la importancia de la memoria. La vida es como se recuerda. Sin la memoria no somos nada&#x201D;, escribe Ch&#xE1;vez en la p&#xE1;gina 12 del libro y uno se pone a pensar en todos esos esp&#xED;ritus que, gozando de juventud y salud (y algunos de dinero, adem&#xE1;s), se sienten prematuramente viejos y apagados. Estas l&#xED;neas sirven para recordarnos que, aunque estamos de paso y somos apenas un soplo en la eternidad, debemos dejar la piel y las v&#xED;sceras en lo que hacemos, expresar lo que sentimos, hacer lo que decimos. Vivir, crear, amar, producir, trascender. En un tiempo signado por el edadismo y la glorificaci&#xF3;n de lo inmediato, de lo joven, de lo burbujeante, leer la vida y obra de Ch&#xE1;vez resulta esperanzador y absolutamente necesario; sus palabras son una suerte de br&#xFA;jula certera para el camino que todos recorremos, un faro que motiva con sus potentes haces de luz. Conocer de primera mano la historia personal y familiar; las motivaciones art&#xED;sticas, las dudas, reflexiones y decisiones que marcaron su derrotero; la evoluci&#xF3;n hacia las diferentes etapas creativas y las obras que siguieron como resultado de las mismas, convierten las memorias de Ch&#xE1;vez en un valioso manual para los artistas que reci&#xE9;n se inician. La profunda sinceridad y transparencia de sus palabras, en las horas bajas y en las altas, en las verdes y en las maduras, permiten perfilar al hombre detr&#xE1;s de las obras, al ser humano que pinta, come, paga deudas, tiene hijos, sufre, r&#xED;e, vive. La presencia y menciones de nombres, personajes, premios y reconocimientos fluye de manera natural y sin aspavientos, los grandes, los verdaderamente grandes son as&#xED;. Pero si algo que me ha conmovido de la lectura es la manera en que el artista y la persona ajustan cuentas consigo mismos, con los recuerdos, con el pasado; no hay amargura o resentimiento sino el claro entendimiento de lo que somos y c&#xF3;mo actuamos en determinados momentos de nuestras vidas. Personalmente, no creo que Gerardo Ch&#xE1;vez L&#xF3;pez, hijo de don Pedro y do&#xF1;a Estela pueda ser f&#xE1;cilmente olvidado. Su leyenda, su obra monumental (por cantidad y dimensi&#xF3;n), sus casi cinco mil juguetes, sus palabras, su amor, sus hijos, su esencia, su esp&#xED;ritu y estela en la pl&#xE1;stica seguir&#xE1;n presentes en cada trazo que se intente, en cada porci&#xF3;n de barro que se esculpa, en cada sue&#xF1;o que quiera y merezca ser vivido. Este libro de sus memorias se encarga de refrendar esto que escribimos y mucho m&#xE1;s. Y de espantar al olvido, por supuesto. &#x201C;Probablemente, no tuve la vida perfecta para un ni&#xF1;o, pero fue la propicia para crear. Tuve la suerte de crecer en contacto con la tierra, de observar el nacimiento del sol y sentir el olor a tierra h&#xFA;meda. Pude ver el crecimiento de una fruta, o la forma como una gallina pone un huevo. El hombre siempre est&#xE1; solo, pero es en soledad cuando descubre la belleza. Recuerdo lo que Matta me dijo cuando lo visit&#xE9; por primera vez en su taller de Par&#xED;s en 1963: &#x201C;No se trata solo de pintar. Debes tener conciencia de lo que haces. Estar a la altura de tu obra para que la belleza no te sorprenda y tengas una respuesta para ella&#x201D;. Esas palabras no han perdido vigencia para m&#xED;. Sigo en la b&#xFA;squeda, vuelvo al inicio, a mis primeros recuerdos, mis primeras emociones. Mi vida ha cambiado mucho. Ya nada es como antes, peo me reconozco en ese ni&#xF1;o que fui. Me acerco a &#xE9;l con una especie de amor; juego con &#xE9;l, pinto con &#xE9;l y juntos vamos cerrando el c&#xED;rculo. No s&#xE9; cu&#xE1;nto tiempo van a durar mis obras cuando ya no est&#xE9;; eso no tiene importancia. Todos esos objetos a los que he dedicado mi vida alg&#xFA;n d&#xED;a desaparecer&#xE1;n. Permanecer&#xE1; la esencia de mi entusiasmo. Al final, me queda la satisfacci&#xF3;n de haber sido un hombre libre y responsable de su propio destino&#x201D;.</description></oembed>
