{"version":"1.0","provider_name":"Revista Leonardo","provider_url":"https:\/\/leonardo.pe\/wp","author_name":"Leonardo","author_url":"https:\/\/leonardo.pe\/wp\/author\/leonardo\/","title":"Unas vacaciones (casi) sin retorno - Revista Leonardo","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"q1Gq6eVd4u\"><a href=\"https:\/\/leonardo.pe\/wp\/2020\/08\/05\/unas-vacaciones-casi-sin-retorno-2\/\">Unas vacaciones (casi) sin retorno<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/leonardo.pe\/wp\/2020\/08\/05\/unas-vacaciones-casi-sin-retorno-2\/embed\/#?secret=q1Gq6eVd4u\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00abUnas vacaciones (casi) sin retorno\u00bb \u2014 Revista Leonardo\" data-secret=\"q1Gq6eVd4u\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/leonardo.pe\/wp\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/leonardo.pe\/wp\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Sudafrica-1-1024x466.png","thumbnail_width":1024,"thumbnail_height":466,"description":"#YoEscriboEnLeonardo Ximena Vega Amat y Le\u00f3n \u2013 CEO Claridad Coaching Estrat\u00e9gico Despu\u00e9s de estar m\u00e1s de 100 d\u00edas varada en Sud\u00e1frica, les cuento lo m\u00e1s interesante de esta experiencia, de unas vacaciones (casi) sin retorno. Desde que fui mam\u00e1 hace casi 20 a\u00f1os, decid\u00ed bajar un poco las revoluciones y no ser tan workaholic. Dentro de mis objetivos, est\u00e1 al menos tener un viaje de vacaciones con mis hijos al a\u00f1o. El 7 de marzo del 2020 sal\u00ed de Lima con ellos y mis pap\u00e1s con rumbo a Sud\u00e1frica. Esta vez, mi esposo Pedro se qued\u00f3 en Lima resolviendo temas de trabajo. En ese momento, no hab\u00eda casos confirmados de Coronavirus ni en Lima ni en Sud\u00e1frica. Al d\u00eda 9, nuestro viaje se trunc\u00f3. Se decreta el cierre de fronteras en Per\u00fa y en las horas siguientes tratamos de volver 6 d\u00edas consecutivos, intentando acercarnos a Am\u00e9rica del Sur por Dub\u00e1i, Qatar, Sao Paulo o Buenos Aires, pero todos los vuelos fueron cancelados uno tras otro. Ah\u00ed empez\u00f3 la frustraci\u00f3n de quedarnos con los boarding passes en la mano y las maletas listas sin posibilidad de volver. A los pocos d\u00edas, el presidente Ramaphosa decreta cierre de fronteras e inicio de la cuarentena en Sud\u00e1frica. Con eso, no ten\u00edamos ninguna opci\u00f3n de abordar vuelos comerciales en meses. Nos instalamos en un departamento en Johannesburgo y nos pusimos en contacto con la Embajada de Per\u00fa en Sud\u00e1frica. Entonces, descubrimos que \u00e9ramos 120 peruanos en las mismas condiciones, algunos en Cape Town, Johannesburgo, Durban, Zimbabwe, Zambia, Namibia y Kenia. El grupo inclu\u00eda a personas con anemia, asma, hipertensi\u00f3n arterial y otros problemas de salud que si se complicaban con Coronavirus eran mortales. Una de nosotros ten\u00eda 80 a\u00f1os, dos estaban embarazadas, varios ten\u00edan a sus hijos chicos o a sus pap\u00e1s dependientes en Lima. Algunos de nosotros vinimos por turismo, otros por trabajo, otros con beca de estudios. Absolutamente todo cancelado. Algunos de los peruanos estaban en el medio del mar cerca a la costa de \u00c1frica, varados en cruceros. Otros eran mineros en Zambia y se hab\u00edan quedado sin trabajo por tiempo indefinido. La vida en cuarentena Cuando tu ritmo de trabajo suele ser intenso, y adem\u00e1s tratas de equilibrar con \u00e9xito la vida personal, profesional y familiar, la vida en cuarentena parece una broma de mal gusto. Estar encerrada era como poner freno de mano a la vor\u00e1gine de mi d\u00eda a d\u00eda. Al final, este \u00edmpetu trasciende y busca la manera de seguir adelante. Entonces, lleg\u00f3 el momento en que logr\u00e9 organizarme para cocinar por la ma\u00f1anas, hacer las compras, entrenar al menos una hora al d\u00eda y adem\u00e1s, conectarme entre 3 de la tarde y 10 de la noche para reunirme con mi equipo y clientes en Claridad. Ser gerente de una empresa a larga distancia no hubiese sido tan dif\u00edcil, si no fuera por las 7 horas de diferencia que ten\u00eda en Sud\u00e1frica. El m\u00e1ximo esfuerzo fue sumar, adem\u00e1s de todo lo mencionado, mis clases en la Maestr\u00eda de la UPC. Me apasiona dictar y en la UPC lo hago ya hace 12 a\u00f1os. Pero nunca se me ocurri\u00f3 que esa pasi\u00f3n me llevar\u00eda a dar clases de 2 a 6 de la ma\u00f1ana, varias veces por semana. Al comienzo, la verdad pens\u00e9 que era absolutamente imposible. Pero cada clase me llenaba de energ\u00eda y me encontraba a m\u00ed misma tomando desayuno a las 6:30 am, muy orgullosa de haber logrado compartir con mis alumnos 4 horas consecutivas de madrugadas muy productivas. El problema con las pruebas Sud\u00e1frica se caracteriz\u00f3 por tener un manejo de contenci\u00f3n del Coronavirus bastante acertado. Mientras que en Per\u00fa alcanzaban los 237,000, en Sud\u00e1frica llegaron a 76,000 con casi el doble de habitantes que nuestro pa\u00eds. Existen dos lecturas posibles a esto: primero, el presidente Ramaphosa dividi\u00f3 al pa\u00eds en \u201cbloques de obediencia\u201d y sac\u00f3 al ej\u00e9rcito en los lugares en los que no se estaba siguiendo la cuarentena de manera r\u00edgida. En la zona en donde est\u00e1bamos nosotros, la gente es s\u00faper respetuosa de las normas. Las calles se mantuvieron desiertas, no se permiti\u00f3 la venta ni el consumo de alcohol, ni siquiera dentro de las casas. Para salir a comprar, era obligatorio el uso correcto de mascarilla, en los supermercados y farmacias (lo \u00fanico abierto) te recib\u00edan con alcohol, control de temperatura y un estricto seguimiento a la distancia social dentro de los establecimientos. Un d\u00eda, mi hija sali\u00f3 sin mascarilla y en vez de volver le propuse caminar media cuadra a comprar otra. En esa media cuadra, la polic\u00eda nos par\u00f3 dos veces y un agente de seguridad nos acompa\u00f1\u00f3 hasta la farmacia y no se fue hasta que compramos la mascarilla nueva. En las zonas de Sud\u00e1frica m\u00e1s desobedientes, el ej\u00e9rcito disparaba balas de goma a quienes incumplieran la cuarentena. En paralelo, se organizaron para distribuir comida a las familias m\u00e1s pobres. As\u00ed, nadie ten\u00eda necesidad de salir, pero al mismo tiempo, el gobierno entend\u00eda que en el nivel m\u00e1ximo de pobreza, si no los mataba la enfermedad, los matar\u00eda el hambre. Algo que no se pod\u00eda permitir. La actitud de la gente Mientras nosotros batall\u00e1bamos por diferenciar las fake news de las noticias reales, algo muy dif\u00edcil mientras estas lejos y tu \u00fanica fuente de informaci\u00f3n es masivamente online, algo me sorprendi\u00f3 muy gratamente en la actitud de los sudafricanos. El primer impacto fue a nuestra llegada, en el aeropuerto. La gente atend\u00eda en las tiendas y en los restaurantes bailando y cantando en Afrikaans. En cualquier circunstancia, nos recib\u00edan con una sonrisa y paciencia infinita. Todos se mostraban genuinamente contentos de interactuar, de trabajar, de vivir. As\u00ed, descubr\u00ed la maravillosa palabra UBUNTU. Cuando busqu\u00e9 su significado, aprend\u00ed que es una regla \u00e9tica sudafricana que se enfoca en la lealtad y gratitud en la relaci\u00f3n con la gente y lo que te rodea. Literalmente, lo tienen inoculado en el ADN. Esta palabra no tiene una traducci\u00f3n literal al castellano, pero hay frases que la tratan de"}