{"version":"1.0","provider_name":"Revista Leonardo","provider_url":"https:\/\/leonardo.pe\/wp","author_name":"Leonardo","author_url":"https:\/\/leonardo.pe\/wp\/author\/leonardo\/","title":"Jos\u00e9 Aburto y Sebasti\u00e1n Burga hablan de Olluquito con charqui, un c\u00f3mic de sabor nacional. - Revista Leonardo","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"Q9FTt5PuZl\"><a href=\"https:\/\/leonardo.pe\/wp\/2022\/02\/28\/olluquito-con-charqui-un-comic-de-sabor-nacional\/\">Jos\u00e9 Aburto y Sebasti\u00e1n Burga hablan de Olluquito con charqui, un c\u00f3mic de sabor nacional.<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/leonardo.pe\/wp\/2022\/02\/28\/olluquito-con-charqui-un-comic-de-sabor-nacional\/embed\/#?secret=Q9FTt5PuZl\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00abJos\u00e9 Aburto y Sebasti\u00e1n Burga hablan de Olluquito con charqui, un c\u00f3mic de sabor nacional.\u00bb \u2014 Revista Leonardo\" data-secret=\"Q9FTt5PuZl\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/leonardo.pe\/wp\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/leonardo.pe\/wp\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Olluquito-1.png","thumbnail_width":1300,"thumbnail_height":600,"description":"La historia de esta propuesta tiene el vuelo propio de dos autores que han forjado sus armas en terrenos creativos, art\u00edsticos y publicitarios, ciertamente, pero detr\u00e1s de un sinf\u00edn de situaciones divertidas y m\u00faltiples referencias de la cultura pop, subyace un poderoso alegato social, relevante y transversal. Tanto Aburto como Burga sostienen una visi\u00f3n conjunta pero tambi\u00e9n personal e intransferible de este c\u00f3mic creado al alim\u00f3n. La aventura vital de Olluquito, Charqui y los dem\u00e1s personajes ofrece una variedad de lecturas y an\u00e1lisis respecto de temas que bien vale la pena revisar ahora y m\u00e1s tarde, tambi\u00e9n: los conflictos que arrastramos como sociedad, el colonialismo, el consumismo, el poder de las transnacionales, el fanatismo religioso y otros conceptos de variado pelaje. #Leo Submarine Olluquito con charqui, novela gr\u00e1fica de Jos\u00e9 Aburto y Sebastian Burga (Editorial Planeta, noviembre 2021), describe el intr\u00edngulis de una historia que linda en lo surreal pero con un anclaje terrenal y absolutamente nacional: \u201cLo que parece el refrigerador de una familia peruana promedio es en realidad un gigantesco templo llamado Fre\u00f3n. Aqu\u00ed habitan los alimentos sometidos bajo el yugo transg\u00e9nico de las Salsas del Divino Sabor. Su l\u00edder, el Cardenal Heinzler, el Ketchup, ha capturado el poder utilizando la amenaza del deshielo anunciado por una profec\u00eda apocal\u00edptica: si no aceptan ser ungidos antes del Corpus Crispi, perder\u00e1n m\u00e1s que su sabor, la podredumbre los corromper\u00e1.\u00a0 Sin embargo, esta profec\u00eda tambi\u00e9n promete la llegada de \u00abEl Salado\u00bb, un ser m\u00edtico, enemigo mortal de las salsas. En su b\u00fasqueda seguiremos la historia de Olluquito, Charqui y sus ingredientes quienes \u2013en una \u00e9pica batalla, se enfrentan a las salsas para traer un nuevo orden m\u00e1s justo e igualitario entre todos vegetales. En esta rebeli\u00f3n, la revelaci\u00f3n del plato elegido, cuyo ingrediente principal e insospechado fue criado en el seno mismo del poder coercitivo que domin\u00f3 Fre\u00f3n por a\u00f1os, traer\u00e1 el equilibrio tan esperado a sus habitantes, \u00a0aunque el final de esta receta tampoco es lo que ellos esperaban. \u00bfCu\u00e1l es el origen de Olluquito con charqui? \u00a0Jos\u00e9: Nace de las ganas de crear un c\u00f3mic a partir de la interacci\u00f3n entre ingredientes de una receta de comida peruana t\u00edpica que hable sobre nuestros conflictos como sociedad, ah\u00ed encontramos que, en el Olluquito con Charqui, por decirlo a la manera de nuestros personajes, la mesa estaba servida. Desde el nombre ya se perfilan dos personajes, cada uno con su personalidad. Por un lado, una carne m\u00edstica reseca, cham\u00e1nica podr\u00edamos decir y\u00a0 el otro tierno, terrenal, inocente y entra\u00f1able. Sebasti\u00e1n: Olluquito con Charqui es un punto de encuentro entre dos creativos de una generaci\u00f3n educada por la televisi\u00f3n en la que hacer referencia a nuestra cultura de dibujos animados y pel\u00edculas predilectas de la infancia, junto con el ejercicio de \u201cperuanizaci\u00f3n\u201d de la propuesta, definen el significado de una \u201cbuena idea\u201d. S\u00f3lo para ser autocr\u00edticos.\u00a0 Nuestra generaci\u00f3n se puede quedar horas recordando episodios de Candy o los Thundercats, y el deseo de hacer reproducciones de todas esas narrativas audiovisuales ya es algo que no podemos sacarnos del inconsciente creativo. Lo he observado no s\u00f3lo en m\u00ed, sino en muchos artistas de mi generaci\u00f3n. Hasta parece que ya es una suerte de m\u00e9todo usado para detectar qu\u00e9 idea funciona y qu\u00e9 idea no, pues si no te resuena no va. Como cuando hicimos con Jos\u00e9 la propuesta de un robot incaico llamado Inkarri, donde copiamos sin querer queriendo la historia de Mazinger Z y la verdad no sab\u00edamos que era tan id\u00e9ntica hasta que volv\u00ed a ver el primer episodio despu\u00e9s de 35 a\u00f1os. En nuestra historia, Inkarri luchaba contra las mineras para evitar la extracci\u00f3n del preciado mineral \u201cPerunio\u201d, mientras que en Mazinger Z este luchaba contra la extracci\u00f3n del material \u201cJaponio\u201d. No lo pod\u00eda creer. Y es que nuestro goce estaba en la imitaci\u00f3n. &nbsp; Dejando la autocr\u00edtica de lado, creo que en Olluquito con Charqui s\u00ed hemos logrado aplicar algunas ideas bastante m\u00e1s originales. Es lo que yo llamar\u00eda una beta creativa en la que podemos convertir cualquier receta de cocina peruana en una muy divertida historia costumbrista y hacer doble-sentidos o juegos de palabras a granel. Olluquito con charqui se puede leer de muchas formas; es el retrato de un Per\u00fa virreinal dividido y dominado por la iglesia, una historia de alimentos ambientado en una refrigeradora com\u00fan y corriente, una elogio a la comida peruana tradicional, una campa\u00f1a contra los alimentos industrializados-procesados-importados-transg\u00e9nicos, la cr\u00f3nica de una revoluci\u00f3n, o volviendo al tema del reciclaje, puede ser le\u00eddo tambi\u00e9n como una historia estilo Star Wars sobre seres bizarros interplanetarios que viven atrapados en un inmenso templo futurista llamado Fre\u00f3n donde encuentran a un Obi Wan Kenobi enterrado en el hielo que es Charqui. &nbsp; \u00bfC\u00f3mo nace creativamente y cu\u00e1l fue el proceso (en escritura y dibujo) que tuvo la historia hasta su versi\u00f3n final? Sebasti\u00e1n: Es un hecho que si hay algo que todos los peruanos compartimos es el amor pasional por nuestra comida que funciona como un lenguaje nacional. Yo hab\u00eda olido un aroma muy sabroso en esta idea pues daba para construir un paralelismo social-gastron\u00f3mico muy rico. Algo que seguro se le iba a ocurrir a alguien m\u00e1s. Desde el comienzo, la idea de una sociedad de alimentos humanizados ya ped\u00eda a gritos el contexto del interior de una refrigeradora pues no s\u00f3lo es el ambiente perfecto para reunir a una gran variedad de alimentos sino que all\u00ed estaban separados de los humanos, que es un factor clave para dejar de verlos como objetos animados y entenderlos como un reflejo de la sociedad humana. Es decir, ellos ped\u00edan su propio micro universo. Adem\u00e1s, estaban ya a s\u00f3lo unos metros de la olla lo cual le pon\u00eda mucha emoci\u00f3n al relato. Despu\u00e9s de desarrollarlo con preguntas b\u00e1sicas durante un mes, preguntas como qui\u00e9n ser\u00eda el enemigo o c\u00f3mo ser\u00eda el final, se la coment\u00e9 a Jos\u00e9 y ah\u00ed es donde hubo un match inmediato pues \u00e9l me cont\u00f3 que justo hab\u00eda escrito un cuento a\u00f1os atr\u00e1s sobre una"}